Mostrando entradas con la etiqueta litiasis renal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta litiasis renal. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de julio de 2016

Litotricia renal extracopórea por ondas de choque

La litotricia es un procedimiento médico no invasivo que utiliza ondas de choque de alta frecuencia  para fragmentar los cálculos renales.
Son ondas de choque que rompen los cálculos que se forman tanto en el riñón como en la vejiga o el uréter. Al romperse el cálculo, los diminutos pedazos salen luego a través de la orina.
La onda de choque se desplaza uniformemente por el medio líquido pero se refleja parcialmente al pasar a un medio más sólido (cálculo). La onda reflejada se superpone a la siguiente con lo que el efecto sumativo aumenta sustancialmente las presiones en el interior del cálculo. Esta onda reflejada se denomina onda de tracción, la cual, al oponerse a la onda de presión provoca la fisuración/fragmentación del cálculo. La suma constante de todas estas presiones (en un tratamiento convencional se generan entre 2.500 a 4000 ondas en poco más de 40 minutos) acaban por fragmentar el cálculo.
En la litotricia extracorpórea es absolutamente imprescindible la correcta localización y centraje del cálculo a tratar. Para ello se dispone de sistemas bien diferenciados: la radiología y la ecografía, los cuales se utilizan independientemente ó combinados, según cada tipo de máquina.
La litotricia generalmente es segura y las complicaciones, cuando aparecen, están relacionadas, por lo general, con la migración de esos pequeños fragmentos a través de la vía urrinaria.
Las contraindicaciones absolutas son el embarazo y los trastornos de coagulación no corregidos (incluyendo el uso de anticoagulantes).

martes, 29 de diciembre de 2015

Litiasis renal


Una piedra o un cálculo renal es una pieza sólida de material que se forma en el riñón debido a sustancias presentes en la orina. Puede ser tan pequeña como un grano de arena o tan grande como una perla. La mayoría de las piedras renales se eliminan del cuerpo sin ayuda médica. Pero algunas veces una piedra no es fácil de eliminar. Puede atorarse en las vías urinarias, bloquear el flujo de orina y causar un gran dolor.
Los siguientes signos pueden indicar la existencia de litiasis urinaria, urolitiasis o nefrolitiasis, que necesitan atención médica:
  • Dolor extremo en la espalda o un costado que no desaparece
  • Sangre en la orina
  • Fiebre y escalofríos
  • Vómitos
  • Orina con mal olor o con apariencia turbia
  • Sensación de ardor al orinar
Síndromes que se pueden producir en la litiasis renal:
  • Cólico nefrítico. Al salir los cálculos del riñón producen un taponamiento de la salida de orina del riñón produciéndose un dolor intensisimo, que aparece en la zona renal (lumbar ó espalda baja) y se irradia hacia el abdomen anterior hacia los genitales. Es un dolor intermitente que no se alivia y se asocia a nauseas, vómitos, sudoración y sensación de hinchazón abdominal. No suele dar fiebre.
  • Dolor lumbar. Es un dolor persistente y más solapado en la zona lumbar
  • Hematuria. Que es la aparición de sangre en la orina. Puede ser visible a simple vista o a veces tan sólo microscópica. Se produce por las lesiones que produce el calculo en su paso por las estructuras del riñón.
  • Infecciones de orina. Por su situación algunos cálculos solo se descubren por infecciones frecuentes de la orina.
  • El diagnóstico de la litiasis renal (piedras o cálculos renales) se realiza por los síntomas clínicos y el análisis de la orina. La situación, tamaño y repercusión del cálculo  se valoran con ecografía renal, radiografías simples de abdomen y urografía con contraste endovenoso. La composición de los cálculos expulsados se realiza mediante análisis específicos. 
    Los principales constituyentes de los cálculos son diversas sustancias orgánicas o inorgánicas. El oxalato cálcico es el más frecuente, ya que aparece en el 65% de los cálculos.
    Según la composición de los cálculos y de otros factores debe realizarse un estudio metabólico-mineral para descartar la reaparición de los cálculos o la presencia de enfermedades asociadas con ellos.
    Si una piedra no pasa por sí sola, es posible que se necesite tratamiento. Este puede ser a través de ondas de choque -litotricia- (un endoscopio insertado a través del tubo que lleva la orina fuera del cuerpo, llamada uretra) o con cirugía. 

    jueves, 2 de julio de 2015

    Hiperuricemia

     
    The Gout (James Gillray, 1799)
    
     
    La hiperuricemia es un exceso de ácido úrico en la sangre. El ácido úrico pasa a través del hígado y entra al torrente sanguíneo. Para mantener valores normales de la sangre, la mayoría es excretado (eliminado) en la orina o en las heces.  
    Los niveles de ácido úrico normales son entre 2,4 y 6,0 mg/dL (para las mujeres) y entre 3,4 y 7,0 mg/dL (para los hombres). Los valores normales varían según el laboratorio.
    En la hiperuricemia cabe distinguir, una forma primaria, ocasionada por un aumento de la producción de ácido úrico por la degradación de purinas o bien por la dificultad en la eliminación eficiente del ácido úrico de la sangre, y una forma secundaria ocasionada por: muerte celular por ciertos cánceres o agentes quimioterapéuticos, síndrome de lisis tumoral, enfermedad renal, medicamentos, enfermedades endocrinológicas o metabólicas, etc.
    La hiperuricemia puede que no de síntomas, o bien dar clínica de enfermedad renal o artritis gotosa.
    Ante un paciente con hiperuricemia asintomática se debe llevar a cabo la siguiente estrategia:  a) identificar los factores determinantes de su hiperuricemia (secundaria o primaria); b) establecer un diagnóstico fisiopatológico (superproducción de ácido úrico o infraexcreción renal), y c) prescribir fármacos hipouricemiantes. Estos fármacos sólo se deben administrar cuando: a) hayan fracasado otras medidas no farmacológicas; b) no sea posible sustituir el presunto fármaco hiperuricemiante, y c) se considere que el riesgo de artritis gotosa o de urolitiasis (generalmente, uricemia mayor de 10 mg/dl y/o uricosuria superior a 1.000 mg/24 h) es superior a los inconvenientes de la administración de fármacos que desciendan la concentración sérica de uratos.