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sábado, 7 de noviembre de 2015

La obesidad reduce la expectativa de vida

La obesidad es una enfermedad que, cada día, afecta a más personas en España y en el mundo con independencia del sexo, edad, clase social y otros factores.
Se habla de obesidad cuando se ha excedido por mucho del peso ideal, a expensas del tejido graso.
Existen diferentes formas de medir la obesidad, si es obesa o tiene sobrepeso. Según el índice de masa corporal (IMC) se considera que una persona es obesa cuando su índice es superior a 30.
La causa de esta enfermedad crónica no es única sino que puede deberse a varios factores endógenos y exógenos. En ocasiones puede deberse a malos hábitos alimenticios y también al hecho de llevar una vida sedentaria (factores exógenos), mientras que en otras ocasiones, puede ser originada por otras enfermedades como las tiroideas (endógenos). Tambien puede tener un fuerte componente hereditario y deberse a una predisposición genética del hombre o de la mujer.
Padecer obesidad disminuye notablemente la calidad de vida y produce un desajuste en el organismo.
Suele acompañarse en determinadas personas de diabetes, enfermedades cardiacas, insuficiencia renal, hipertensión arterial y constituye “per se” un factor de riesgo cardiovascular.

martes, 1 de septiembre de 2015

Actividad física y salud en la escuela

Reducir la actividad física en la escuela es un error. Son muchos los estudios que incentivan la realización de ejercicio en los sistemas educativos junto con la adquisición de conocimientos teóricos. El número de horas es algo que puede discutirse pero deben ser expertos los que indiquen la justa proporcionalidad.
El cuerpo humano ha evolucionado para ser fisicamente activo. Nuestro cuerpo necesita la actividad física para mantenerse sano, y está intensamente relacionada con una vida más larga y saludable. En los últimos años los maestros se manifiestan ante las instituciones educativas para protestar por lo que se considera una equivocación,  reducir las horas lectivas dedicadas al ejercicio físico.
También hace unos meses se ha hablado y se ha puesto en evidencia una epidemia que azota a los más jovenes. La obesidad infantojuvenil debe combatirse desde la escuela motivando hábitos alimenticios y físicos desde la más tierna infancia.
Recientemente publicado un estudio liderado por investigadores catalanes ha constatado la efectividad contra la obesidad infantil de los programas escolares para concienciar a los niños y sus padres de la importancia de llevar unos buenos hábitos alimentarios.

El estudio, publicado en la revista Trials, es el resultado de un trabajo de 28 meses que ha consistido en tomar medidas antropométricas a 1.222 niñas y niños de 24 escuelas de Reus (Tarragona) y comparar los resultados con 717 escolares de más de , que no han recibido intervención.
Las medidas de los participantes al inicio y al final del estudio incluían el índice de masa corporal y
cuestionarios sobre hábitos alimentarios y de estilo de vida, que rellenaron las familias de los participantes.
Los resultados del trabajo muestran que, en dicho periodo, las actividades de la intervención --clases
prácticas sobre hábitos saludables, objetivos nutricionales y actividades para las familias-- hicieron reducir la prevalencia de obesidad en los pequeños.
En concreto, en los niños se observó un crecimiento de la prevalencia entre el inicio y el final del estudio del 2,03% en el grupo que no había recibido la intervención y una reducción del 2,36% en el grupo que la recibió.
Entre las niñas también se halló un decrecimiento de la prevalencia de obesidad más acentuado en el
grupo que recibió la intervención (-1,66%) y una reducción del 1,03% en el grupo que no la recibió.
También se observaron resultados prometedores en cuanto al índice de masa corporal y los estilos de vida, especialmente en cuanto a las horas de actividad física, que incrementaron notablemente.
Las clases de educación física benefician el rendimiento académico de los escolares, en concreto, la capacidad de concentración y de poner atención. «Los maestros de escuela con frecuencia afirman que los alumnos pierden la atención y la concentración», comenta Maria Chiara Gallotta, de la Universidad de Roma y autora del estudio que lo afirma.
Los resultados del estudio catalán también muestran que el consumo habitual de pescado es un factor
protector contra la obesidad, mientras que comer a menudo en restaurantes de comida rápida es un factor de riesgo que facilita la aparición.
Actividad física y Salud en la infancia y adolescencia

viernes, 6 de febrero de 2015

Obesidad abdominal y muerte súbita



Un estudio publicado en Heart, y citado por la Sociedad Española de Cardiología, muestra que las personas con obesidad abdominal son más propensas a sufrir una parada cardíaca inesperada. Este tipo de obesidad viene marcado por el índice cintura/cadera (ICC), que resulta de dividir el perímetro de la cintura de una persona por el perímetro de su cadera. Se habla de obesidad abdominal cuando el valor es superior a 0,8 en mujeres y a 0,95 en hombres. De los 14.941 participantes que incluyó el estudio y que fueron sometidos a diversos chequeos médicos durante 12 años de seguimiento, se produjeron 253 episodios de muerte súbita, el 80% de los cuales se dieron entre aquellos que tenían un ICC elevado.

La obesidad abdominal es un índice de grasa visceral, y esta grasa está asociada a mayores alteraciones metabólicas en forma de intolerancia a la glucosa, disminución de la sensibilidad a la insulina, alteración del perfil lipídico así como una mayor influencia en los procesos inflamatorios que la grasa acumulada el otras áreas, lo que lleva a un aumento del riesgo cardiovascular. La obesidad conlleva una mayor sobrecarga hemodinámica, que puede llevar a hipertrofia de ventrículo izquierdo y además se asocia a alteraciones eléctricas como mayor número de extrasístoles, alargamiento del QT, y disminución de la variabilidad de la frecuencia cardíaca, factores todos ellos que pueden aumentar el riesgo de arritmias.

El estudio concluye, asimismo, que la obesidad abdominal tiene mayor influencia en la enfermedad cardiovascular, y en otras muchas enfermedades, que la obesidad general, por lo que recomiendan el cálculo del ICC frente al índice de masa corporal (IMC) y al perímetro de la cintura. En concreto, el estudio muestra que con un índice de masa corporal elevado, el sujeto aumenta en un 34% el riesgo de muerte súbita, frente al 49% del perímetro de la cintura o al 100% del índice cintura/cadera. Queda claro entonces que la presencia de grasa en la zona central del cuerpo es mucho más relevante que en otras partes del organismo, por lo que es recomendable utilizar este índice en el cálculo del riesgo de los pacientes con riesgo cardiovascular.

En nuestro país, uno de cada 6 adultos padece obesidad, y esta enfermedad provoca por sí sola 28.000 muertes anuales, según un informe de la OCDE. Estos datos constutuyen un hecho preocupante, ya que cada año el número de obesos sigue aumentando, por lo que desde la Sociedad Española de Cardiología se quiere incidir en la necesidad de tomar medidas, como mayores campañas de prevención o una estricta regulación de los alimentos, para frenar la obesidad.

Fuente