El homólogo masculino de la menopausia es la andropausia o síndrome del déficit de testosterona. Se trata de un problema que trasciende el nivel hormonal pasando también al nivel psíquico, puesto que el hombre no acepta ciertos cambios irremediables que depara la naturaleza.
Este síndrome, llamado también "síndrome del varón gruñón" es producto del envejecimiento en un varón sano. Es mucho más lento y progresivo que en la mujer. Entre los síntomas que se pueden observar esta la disminución del impulso sexual, la falta de energía, la disminución física y la resistencia, pérdida de talla, se esta más triste, malhumorado e irritable, sus erecciones son menos firmes, disminuye la eyaculación (el orgasmo tarda más, dura menos y es más pobre. El perido refractario se alarga), disminuye la capacidad para hacer deporte, aparece somnolencia y baja el rendimiento laboral. Hay una tendencia a la depresión y a la ansiedad.
No todos estos síntomas están presentes.
También se relaciona este síndrome con el síndrome metabólico (obesidad, hipertensión, diabetes y aumento de los lípidos). También podría estar relacionado con problemas prostáticos.
Se calcula que este síndrome aparece en un 20% o 30% de los adultos mayores (más de 50 años aunque es más frecuente entre los 60 y los 65 años).
El diagnóstico viene dado por la disminución de la testosterona libre en sangre.
Se aconseja consultar al médico especialista en uroandrología. El tratamiento consiste en administrar testosterona en forma de gel o mediante administración arenteral
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martes, 14 de agosto de 2018
viernes, 20 de mayo de 2016
La psoriasis y su asociación con otras enfermedades
Todavía hay galenos que consideran a esta enfermedad como una enfermedad cosmética y nada más lejos de la realidad. Los médicos deben ser conscientes de las asociaciones con otras enfermedades (comorbilidad) en la atención integral a los pacientes con psoriasis, especialmente los que presentan una enfermedad más grave.
Varios estudios observacionales han demostrado que los pacientes con psoriasis, en particular los que reciben tratamiento sistémico, fototerapia o con un mayor porcentaje de superficie corporal afectada, tienen una mayor incidencia de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, diabetes mellitus, y mortalidad cardiovascular, independientemente de los factores de riesgo convencionales. Además presenta asociación con otros enfermedades tales como el síndrome metabólico, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el asma, la depresión, la enfermedad de úlcera péptica, enfermedad hepática, insuficiencia renal, enfermedad inflamatoria intestinal y la artritis reumatoide.
Aunque se considera convencionalmente una enfermedad limitada a la piel y las articulaciones, el aumento de la evidencia de la concomitancia con otras enfermedades sugiere que la psoriasis y el conocimiento de la evolución de la misma puede ayudarnos en la elección de su tratamiento y su seguimiento, así como informar sobre cuestiones relacionadas con la atención integral de la salud.
El motivo de este post es concienciarnos todos, médicos y pacientes de que, mas allá de que la mayoría de la gente se piensa (que es por causas nerviosas), los enfermos de psoriasis son enfermos crónicos, por lo que se tienen que cuidar más que el común de la gente y requieren una vigilancia más cercana por parte del profesional sanitario.
El paciente de psoriasis debe ser instruido para convivir con la enfermedad de la mejor manera posible siendo conscientes de los riesgos que supone.
La psoriasis es una enfermedad sistémica
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