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sábado, 24 de octubre de 2015

Regeneración nerviosa

Un trabajo publicado en la revista PLoS Biology basado en el crecimiento de los axones, la parte de las neuronas encargadas de transmitir los impulsos nerviosos, ha sido liderado por el director del laboratorio de Neurodegeneración del centro español, Marçal Vilar, que ha trabajado en colaboración con el laboratorio de Kuo Fen Lee, en el Instituto Salk de California (Estados Unidos).
Según han observado los científicos en ratones, la reparación de daños en los nervios se ve impedida por señales inhibidoras asociadas a la mielina, que rodea y aísla el axón.
"La parálisis resultante de las lesiones medulares se debe a que los nervios lesionados no pueden volver a crecer y no pueden llevar a cabo sus funciones habituales". Esta imposibilidad está relacionada con que en las zonas lesionadas se liberan moléculas que se unen a receptores específicos situados en los axones e
impiden el crecimiento y la regeneración del mismo. Los receptores, denominados Nogo Receptors (NgR) necesitan a su vez formar un complejo con la proteína receptora de neurotrofinas, denominada p75, para
poder producir la señal que impide dicha regeneración

http://www.plosbiology.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pbio.1001919

miércoles, 29 de abril de 2015

Sindrome manos pies boca

La enfermedad de manos, pies y boca (HFMD, por sus siglas en inglés) es una afección contagiosa causada por diferentes virus. Más frecuente en los bebés y niños menores de 5 años. Los bebés y niños menores de 5 años tienen más probabilidades de contraerla. Sin embargo, los niños mayores y los adultos también pueden tenerla.
Los síntomas, generalmente, comienzan con fiebre, anorexia, dolor de garganta y sensación de malestar. Uno o dos días después del comienzo de la fiebre, pueden aparecer llagas dolorosas en la boca (aftas). También se puede desarrollar un sarpullido en la piel de las palmas de las manos y las plantas de los pies, con manchas rojas planas. Esto, a veces, también puede ocurrir en las rodillas, los codos y las nalgas. El sarpullido puede producir ampollas, pero comúnmente no causa picazón.
La clínica puede ser florida, con presencia de todas estas lesiones, o presentes solo en alguna localización.



Habitualmente la enfermedad es leve y casi todos los pacientes se recuperan en 7 a 10 días sin tratamiento médico. Las complicaciones son poco comunes. Raras veces, una persona infectada puede presentar meningitis viral (caracterizada por fiebre, dolor de cabeza, rigidez del cuello o dolor de espalda) y podría requerir algunos días de hospitalización. Otras complicaciones muy poco frecuentes incluyen parálisis, similar a la que produce la poliomielitis, o encefalitis (inflamación del cerebro), que podría ser mortal.
Las personas con la enfermedad de manos, pies y boca son más contagiosas durante la primera semana de la afección. Sin embargo, pueden ser contagiosas durante semanas después de que los síntomas hayan desaparecido. Es posible que algunas personas, especialmente los adultos, no tengan ningún síntoma. Sin embargo, aun así pueden propagar el virus a otros. Cuando las personas contraen esta enfermedad, por lo general se vuelven inmunes al virus específico que causó su infección. Sin embargo, debido a que es provocada por varios virus distintos, pueden volver a contraerla.
No existe un tratamiento específico para la enfermedad de manos, pies y boca. La fiebre y el dolor se pueden controlar con medicamentos para aliviar esos síntomas. Es importante beber suficientes líquidos para prevenir la deshidratación.
No existe una vacuna para proteger contra la enfermedad de manos, pies y boca. No obstante, se puede disminuir el riesgo de infectarse con los virus que la causan al tomar unas cuantas medidas sencillas: Lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente durante 20 segundos, en especial después de cambiar pañales, evitar  tocarse los ojos, la nariz y la boca antes de lavarse las manos, evitar el contacto directo (besar, abrazar, compartir tazas y cubiertos) con personas infectadas y desinfectar con frecuencia las superficies que se tocan (los juguetes, las manijas de las puertas, etc.), especialmente si alguien está enfermo.