La hipertensión arterial constituye una de las afecciones crónicas más frecuentes en la sociedad occidental. La prevalencia oscila en nuestro país entre el 20 y el 30 % de la población general, aumentando incluso hasta el 60 o el 70 % en los mayores de 65 años.
La importancia de la hipertensión arterial radica en la relación existente entre esta y los eventos cardiacos y cerebrovasculares.
Si se consideran las urgencias hipertensivas su prevalencia se sitúa entre el 1 y el 7 % del total de las urgencias entendidas en medios ambulatorios y hospitalarios. En el ámbito rural, la relación urgencia hipertensiva/emergencia hipertensiva se calcula que puede ser 50/1, muy alejada de lo establecido por otros grupos que observan que la relación de urgencias hospitalarias entre unas y otras fue de 3/1. Si solo tenemos en cuenta los medios hospitalarios la prevalencia se sitúa en el 7%, llegando en algún estudio hasta el 25 % del total de las urgencias hipertensivas.
Pero aclaremos algunos de los conceptos que se manejan pues existe una importante confución terminológica. La crisis hipertensiva es toda elevación tensional aguda que motive una consulta
médica urgente. De una forma arbitraria y poco académica sería toda elevación grave de la presión arterial diastólica superior a los 120-130 mmHg o de sistólica por encima de 210 mmHg.
Y basándonos en una clasificación más consensuada cabría distinguir entre emergencias hipertensivas que serían aquellas elecaciones tensionales acompañadas de lesión en los órganos diana (corazón, cerebro, riñón...) y que entraña un compromiso vital inmediato. Son situaciones que requieren un control inmediato hospitalario y la administración de medicación por via parenteral. Por el contrario, las urgencias hipertensivas relativas cursarían sin lesión de esos órganos diana
aunque cursen con alguna sintomatología leve y permitiendo una corrección gradual entre las 24-48 horas siguientes del comienzo de la elevación tensional, mediante la administración de un fármaco oral. Finalmente las Falsas Urgencias Hipertensivas
que se caracterizan por elevaciones de la tensión arterial producidas por estados de excitación o de ansiedad. No precisan de tratamiento especifico y ceden con la desaparición de la causa que las motivo.
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martes, 12 de abril de 2016
martes, 22 de septiembre de 2015
Medir la presión arterial
La hipertensión es un mal que aqueja a muchos aunque pocos lo saben. Se considera que una persona tiene hipertensión o tensión arterial alta cuando la máxima es mayor a 14 y la mínima es mayor a 9. El inicio precoz del tratamiento contra la hipertensión arterial es muy importante
Instrumentos para medir la presión arterial
Existen varios aparatos para medir la tensión arterial: el tensiómetro de mercurio, tensiómetro de aire, medidor electrónico y el holter.
Tensiómetro de mercurio. Si bien es el más preciso, es el que menos se suele utilizar.
Tensiómero de aire. Es el aparato que más se usa y también es bastante preciso.
Los tensiómetros de mercurio y de aire cuentan también con un estetoscopio, en ambos casos se coloca una banda alrededor del brazo, unos centímetros por encima del codo y entre está y el brazo se coloca el estetoscopio. Al inflarse la banda ejerce presión deteniendo el flujo normal de la sangre, luego se deja salir el aire que la ha inflado y se mide la presión durante el latido del corazón (sistólica) y mientras el corazón descansa (diastólica).
Luego de haber colocado la banda y el estetoscopio, se procede a inflar rápidamente con la pera hasta que la presión llegue a 30 mm Hg más de la máxima aproximadamente esperada.
Cuando el latido se haga audible, se anota la presión (esa es la máxima) y cuando se dejen de oír volver a anotar la presión, que nos dará entonces la mínima.
Estos dos aparatos que nos permiten medir la tensión arterial son mucho más confiables que el medidor electrónico.
Tensiómetro electrónico. Se utiliza a nivel hogar y su uso es mucho más sencillo que los anteriores, ya que el aparato detecta el pulso y la presión directamente, sin necesidad del uso del estetoscopio. En muchas ocasiones, se prefiere la medición en los hogares, ya que en los consultorios médicos algunas personas suelen ponerse nerviosas o no contar con la comodidad necesaria y las mediciones no son tan fieles como se necesitan.
Estos aparatos nos permiten tomar la tensión arterial en el hogar sin necesidad de tener que acudir a una farmacia o centro médico, pero la lectura no es tan precisa como en estos establecimientos. Se recomienda también, si el aparato funciona a pilas, que las mismas siempre se encuentren en buen estado, ya que pilas
con poca fuerza pueden dar lecturas erróneas.
Se debe tomar la precaución de no realizar ningún tipo de movimiento durante la medición, ya que las
lecturas pueden variar bastante con algún movimiento del brazo, por más pequeño que sea.
Holter. Se utiliza solo en los hospitales.
¿Cómo medirla la presión arterial?
Antes de tomar la tensión arterial a cualquier persona, se deben tener en cuenta algunas pautas.
Medir la tensión arterial aproximadamente a la misma hora. El mejor momento es en las primeras
horas de la mañana, en donde se suelen presentar los niveles más altos.
No realizar ningún deporte, o beber bebidas estimulantes como café o té. En lo posible también
evitar fumar antes.
Si se ha caminado, descansar 5 a 10 minutos antes de medir la tensión.
La persona se debe encontrar sentada, apoyando el brazo en el cual se medirá la tensión sobre la
mesa, la manga arremangada (pero que no apriete el brazo) y las piernas ligeramente abiertas. El
brazo sobre el cual se comenzará la medición, será el derecho si la persona es diestra y el izquierdo
si es zurda.
Mientras se toma la presión no se debe hablar ni moverse.
Realizar otra medición 5 minutos después de la primera.
Los pacientes con hipertensión arterial (HTA) que tienen distintos niveles de presión arterial en cada
brazo parecen tener una menor posibilidad de supervivencia superior a 10 años. La presión arterial se mide, a menudo, en ambos brazos en las mujeres sanas en atención prenatal, y en los pacientes con un riesgo cardiovascular más alto de lo normal debido a la diabetes, enfermedad renal crónica o enfermedad vascular periférica. Los estudios demuestran que la presencia de una diferencia en la presión de ambos brazos ha contribuido a retrasos en el diagnóstico y al mal control de la presión arterial alta. No es lo
mismo izquierda que derecha. Al menos cuando hablamos de la presión arterial, a tenor de los resultados de una investigación que se publica en The Lancet y que sugiere que existen diferencias en la presión arterial sistólica entre los dos brazos y que dicha diferencia puede ser un indicador para predecir el riesgo de enfermedad cardiovascular y de muerte Fuente
La presión arterial debe medirse, siempre, en ambos brazos. En muchas ocasiones no se hace así
debido a la falta de tiempo. Sin embargo, y teniendo en cuenta los resultados de este trabajo debería convertirse en una forma rutinaria de valorar la presión arterial.
Instrumentos para medir la presión arterial
Existen varios aparatos para medir la tensión arterial: el tensiómetro de mercurio, tensiómetro de aire, medidor electrónico y el holter.
Tensiómetro de mercurio. Si bien es el más preciso, es el que menos se suele utilizar.
Tensiómero de aire. Es el aparato que más se usa y también es bastante preciso.
Los tensiómetros de mercurio y de aire cuentan también con un estetoscopio, en ambos casos se coloca una banda alrededor del brazo, unos centímetros por encima del codo y entre está y el brazo se coloca el estetoscopio. Al inflarse la banda ejerce presión deteniendo el flujo normal de la sangre, luego se deja salir el aire que la ha inflado y se mide la presión durante el latido del corazón (sistólica) y mientras el corazón descansa (diastólica).
Luego de haber colocado la banda y el estetoscopio, se procede a inflar rápidamente con la pera hasta que la presión llegue a 30 mm Hg más de la máxima aproximadamente esperada.
Cuando el latido se haga audible, se anota la presión (esa es la máxima) y cuando se dejen de oír volver a anotar la presión, que nos dará entonces la mínima.
Estos dos aparatos que nos permiten medir la tensión arterial son mucho más confiables que el medidor electrónico.
Tensiómetro electrónico. Se utiliza a nivel hogar y su uso es mucho más sencillo que los anteriores, ya que el aparato detecta el pulso y la presión directamente, sin necesidad del uso del estetoscopio. En muchas ocasiones, se prefiere la medición en los hogares, ya que en los consultorios médicos algunas personas suelen ponerse nerviosas o no contar con la comodidad necesaria y las mediciones no son tan fieles como se necesitan.
Estos aparatos nos permiten tomar la tensión arterial en el hogar sin necesidad de tener que acudir a una farmacia o centro médico, pero la lectura no es tan precisa como en estos establecimientos. Se recomienda también, si el aparato funciona a pilas, que las mismas siempre se encuentren en buen estado, ya que pilas
con poca fuerza pueden dar lecturas erróneas.
Se debe tomar la precaución de no realizar ningún tipo de movimiento durante la medición, ya que las
lecturas pueden variar bastante con algún movimiento del brazo, por más pequeño que sea.
Holter. Se utiliza solo en los hospitales.
¿Cómo medirla la presión arterial?
Antes de tomar la tensión arterial a cualquier persona, se deben tener en cuenta algunas pautas.
Medir la tensión arterial aproximadamente a la misma hora. El mejor momento es en las primeras
horas de la mañana, en donde se suelen presentar los niveles más altos.
No realizar ningún deporte, o beber bebidas estimulantes como café o té. En lo posible también
evitar fumar antes.
Si se ha caminado, descansar 5 a 10 minutos antes de medir la tensión.
La persona se debe encontrar sentada, apoyando el brazo en el cual se medirá la tensión sobre la
mesa, la manga arremangada (pero que no apriete el brazo) y las piernas ligeramente abiertas. El
brazo sobre el cual se comenzará la medición, será el derecho si la persona es diestra y el izquierdo
si es zurda.
Mientras se toma la presión no se debe hablar ni moverse.
Realizar otra medición 5 minutos después de la primera.
Los pacientes con hipertensión arterial (HTA) que tienen distintos niveles de presión arterial en cada
brazo parecen tener una menor posibilidad de supervivencia superior a 10 años. La presión arterial se mide, a menudo, en ambos brazos en las mujeres sanas en atención prenatal, y en los pacientes con un riesgo cardiovascular más alto de lo normal debido a la diabetes, enfermedad renal crónica o enfermedad vascular periférica. Los estudios demuestran que la presencia de una diferencia en la presión de ambos brazos ha contribuido a retrasos en el diagnóstico y al mal control de la presión arterial alta. No es lo
mismo izquierda que derecha. Al menos cuando hablamos de la presión arterial, a tenor de los resultados de una investigación que se publica en The Lancet y que sugiere que existen diferencias en la presión arterial sistólica entre los dos brazos y que dicha diferencia puede ser un indicador para predecir el riesgo de enfermedad cardiovascular y de muerte Fuente
La presión arterial debe medirse, siempre, en ambos brazos. En muchas ocasiones no se hace así
debido a la falta de tiempo. Sin embargo, y teniendo en cuenta los resultados de este trabajo debería convertirse en una forma rutinaria de valorar la presión arterial.
lunes, 24 de agosto de 2015
Enfermedad o Demencia de Binswanger
Fue descrito este cuadro clínico por primera vez por Otto Binswanger en 1894 quien presentó 8 pacientes que estimó tenían un subtipo de arterioesclerosis cerebral. El curso clínico se caracterizó por un deterioro intlectual lentamente progresivo que se iniciaba en la sexta década de la vida asociada a crisis convulsiva y eventos de tipo accidente vascular encefálico.
La enfermedad se trata de una encefalopatia subcortical crónica caracterizada por un progresivo deterioro cognitivo que se inicia a partir de los 50-65 años de edad con afasia, hemianopsia, hemiparesia y hemihiperestesia, junto con ataques de apoplejía, crisis epilépticas y periodos de agitación psicomotriz.
Desde el punto de vista patológico la condición se caracteriza por "una pronunciada atrofia de la materia blanca, bien confinada a una o dos circunvoluciones, bien en varias secciones del hemisferio", de probable etiología isquémica.
Los hallazgos patológicos son los más característicos de la enfermedad. Existen infartos lacunares en prácticamente todos los casos, comprometiendo la sustancia blanca de cápsula interna, centro semi-oval, ganglios basales y ocasionalmente de cerebelo.La distribución microscópica y severidad de los cambios no son homogéneos. En zonas que están levemente afectadas pueden ser solamente edema de la vaina de mielina. En lesiones más avanzadas es más prominente la pérdida de mielina y de oligodendrocitos. En los extremos de ésta existen zonas de rarefacción de sustancia blanca o cavitación con áreas microquísticas de infarto diseminada con gliosis astrocítica.
Los grandes vasos de la base del cerebro muestran frecuentemente cambios ateromatosos aunque es raro encontrar estenosis severa, siendo difícil evaluar la significación hemodinámica de estas lesiones.
Existen cambios vasculares microscópicos que son más prominentes en arteriolas de sustancia blanca periventricular. Aparece engrosamiento de la pared de pequeños vasos con lipohialinosis de la media y fibrosis de la adventicia aunque rara vez aparece oclusión completa del lumen.El tratamiento es principalmente preventivo y consiste en la detección temprana y control adecuado de la hipertensión arterial. Algunas complicaciones de la enfermedad también son tratables, por ejemplo las convulsiones, las que afortunadamente no son muy frecuentes. Algunos autores sugieren que el control agresivo de la presión arterial, alcanzando niveles normales, se asocia con una mejoría clínica parcial en un año seguida por una estabilización en la sintomatología.
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