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lunes, 20 de febrero de 2017

Desabastecimiento de vacunas Tétanos Difteria tipo adulto


La Comisión de Salud Pública del consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud abordó este problema en su reunión del 9 de febrero de 2017. Desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y las Comunidades Autónomas se están adoptando las actuaciones oportunas para tratar de solventar esta situación, mientras tanto el Ministerio ha declarado el desabastecimiento oficial de la vacuna contra el tétanos y difteria. Se han creado grupos técnicos a nivel nacional para adoptar posibles alternativas. Entre las medidas propuestas destacan la suspensión temporal de la dosis de recuerdo con Td a adolescentes y a adultos, así como la priorización de la vacunación en profilaxis post-exposición ante heridas tetanígenas. "Desde las autoridades de salud pública se emitirán indicaciones específicas para la primovacunación en adultos, tras valoración del riesgo individual", indica el acuerdo de la Comisión.
En Aragón la Dirección General de Salud Pública ha dictado las normas oportunas para garantizar la vacunación considerada "prioritaria", limitando el impacto del actual desabastecimiento.
Para ello se utilizarán las vacunas disponibles exclusivamente de acuerdo con la instrucciones de la Dirección General de Salud Pública, se priorizarán las dosis de vacuna para la profilaxis post-exposición ante heridas tetanígenas y se suspenderán temporalmente las dosis de recuerdo de vacuna Td en población adulta.
El Ministerio de Sanidad, de todos modos, ha confirmado que la suspensión temporal no implica riesgo para la población. Según ha informado la Aemps, "las personas que necesiten dosis, por valoración del riesgo individual, dispondrán de la vacuna”. Por delante asoma un programa para que las farmacéuticas puedan conseguir un mayor número de dosis de vacuna Td. Todo, de cara a lo que queda de 2017 y los años venideros. Una de las alternativas también pasa por 'importar' vacunas de otros países limítrofes.
Desgraciadamente no es la primera vez que sucede esto. En 2013 y 2015 ya se vivieron  situaciones similares con esta misma vacuna. En otros momentos el desabastecimiento se ha hecho presente también con vacunas para la varicela, la tosferina y con otras no incluidas en el calendario de vacunación infantil como la del meningoco B.

miércoles, 3 de junio de 2015

Difteria


Después de 30 años se ha diagnosticado en España el primer caso de difteria en un niño de 6 años, no vacunado.
La difteria es una enfermadad infecciosa producida por el bacilo Corynebacterium diphtheriae que se manifiesta en la laringe y se transmite por las secreciones de nariz, estornudos, sudor o lágrimas de las personas infectadas y afecta exclusivamente a humanos.
La bacteria libera unas toxinas que pueden provocar lesiones en el corazón, los riñones y el sistema nervioso y suele tener un pronóstico reservado hasta los 50 días después de haberse iniciado. Si no se trata a tiempo, la enfermedad puede ser grave e incluso mortal.
La sintomatología es amplia y aparece entre uno y siete días después de la infección. En sus primeras fases, la difteria cursa con odinofagia (dolor de garganta), cefalea y fiebre.  La toxina que produce la bacteria afecta a las mucosas de la nariz, la garganta y otras partes de las vías respiratorias.
Cursa, por tanto, con problemas respiratorios -dificultad respiratoria, sonidos al respirar, tos perruna- y dificultades para tragar incluso líquidos, babeo (cuando está a punto de ocurrir la obstrucción de las vías respiratorias), así como fiebre y escalofríos.
En algunos casos, la difteria afecta primero a la piel y produce lesiones cutáneas. El color azulado en la piel es otro de los síntomas que pueden manifestarse.
A medida que avanza la infección, la persona puede tener visión doble, arrastrar la voz al hablar o presentar palidez, piel fría, taquicardia, sudoración e inquietud, síntomas de un shock inminente.
Cuando la difteria se extiende más allá de las vías respiratorias por la liberación de las toxinas en el torrente sanguíneo, llega a producir problemas en el corazón -problemas de bombeo de la sangre- y en los riñones -dificultades para filtrar y eliminar los desechos-. El sistema nervioso también podría verse afectado, pudiendo llegar a sufrir el afectado una parálisis temporal.
La difteria se propaga fácilmente, a través de las gotitas de Flügge . Por eso, las personas en contacto con un enfermo de difteria presentan un riesgo alto de contagio.

Una de las primeras botellas de
antitoxina diftérica (1895)
 
Al transmitirse por la saliva, también puede contagiarse si se utiliza un pañuelo o un vaso usado (fómites) por una persona infectada.
Los niños menores de cinco años y los adultos mayores de 60 son particularmente propensos a contraer esta infección. Las personas que viven en condiciones insalubres o de hacinamiento, las que padecen malnutrición y los niños y adultos que no tienen al día el calendario de vacunaciones también están en situación de riesgo.
Una vez diagnosticada la enfermedad, es necesaria la administración de antibióticos -como penicilina y eritromicina-, para suprimir la infección, y de la antitoxina diftérica, que se administra como inyección intramuscular en viales, para neutralizar los efectos de las toxinas de las bacterias.
Se requiere ingreso en el hospital para recibir la antitoxina y otros tratamientos contra los síntomas, como administración de líquidos por vía intravenosa, oxígeno, monitorización cardíaca y respiratoria o corrección de posibles obstrucciones en las vías respiratorias.
La difteria casi se ha eliminado gracias a las vacunas, según recuerda la OMS. En la actualidad, es una enfermedad muy rara en España, Europa y Estados Unidos debido a la implantación generalizada de la vacunación, aunque ha habido epidemias recientes en Rusia y en otros países de la Europa del Este, llegando a afectar a personas adultas.
La vacuna contra la difteria se administra normalmente combinada con la del tétanos y la tos ferina, y el calendario de vacunaciones de Aragón prevé la administración de seis dosis, las tres primeras a los dos, cuatro y seis meses de edad, otra a los 18 meses, a los seis años otra dosis de recuerdo y una final a los 14 años.
En personas adultas sería recomendable poner dosis de recuerdo a los 40 y a los 65 años, según se ha recordado en estos días


The croup cured by doctor Roux . (1894) Pierre Andre Brouillet (1857-1920).