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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Síndrome de Ulises






El síndrome de Ulises se caracteriza, por un lado, porque la persona padece unos determinados factores estresantes o duelos y, por otro, porque aparecen un amplio conjunto de síntomas psíquicos y somáticos (depresión, ansiedad, somatizaciones, etc.). En la actualidad constituye un problema de salud mental emergente en los países de acogida de inmigrantes, para el que los médicos de familia españoles debemos estar preparados como consecuencia de la última oleada de inmigración a Europa.
Entre el 15% y el 2% de los inmigrantes que visitan los servicios de salud mental en España no padecen ninguna enfermedad sino lo que padecen es el denominado "Síndrome de Ulises", que no debe ser confundido con una depresión ni con ningún tipo de enfermedad mental, sino como una manifestación específica de estrés crónico múltiple.
Los síntomas que caracterizan este síndrome son depresivos (tristeza y llanto), pensamientos de muerte y obsesivos por los "gravísimos problemas que tiene" ansiedad, irritabilidad con menores, problemas somáticos (cefaleas y fatigas por su dolor psíquico) o síntomas confusionales (pérdida de memoria).
La mayor parte de estos pacientes mejora si se les proporciona el apoyo sanitario y social necesario. La intervención incluye técnicas psicodinámicas y cognitivas, ya que el estrés hace que se produzcan ciertos errores en el procesamiento de la información o generalizaciones excesivas. También es frecuente el tratamiento farmacológico, bien con ansiolíticos o antidepresivos
Esta intervención debe completarse con un sólido apoyo psicosocial, poniendo en contacto a estos inmigrantes con asesores legales, asociaciones de inmigrantes, redes sociales que faciliten el aprendizaje del idioma y les eduquen sobre buenos hábitos de salud para mejorar su calidad de vida y contener el estrés, como son la higiene del sueño o la práctica deportiva.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Inmigración y salud pública


La inmigración es un proceso dinámico e imparable. Este fenómeno no ha dejado de crecer en España hasta el punto de convertirse nuestro país en una de las puertas principales de entrada a Europa. La población extranjera que pasa por España, algunos para quedarse, es de lo más diversa: americanos, asiaticos, africanos, europeos. De ellos los más vulnerables  son los que llegan de los países menos desarrollados ya que entran con escasos conocimientos sobre principios de promoción o protección de la salud. 
Los problemas de salud que presentan son similares a los del resto de la población, aunque puede que con una prevalencia más alta en algunos grupos. Los problemas de salud más frecuentes entre los migrantes que acaban de llegar son las lesiones accidentales, las quemaduras, los accidentes cardiovasculares, las complicaciones del embarazo y el parto, la diabetes y la hipertensión. Las mujeres migrantes se enfrentan muchas veces a dificultades específicas, particularmente en el ámbito de la salud materna, del recién nacido y el niño, la salud sexual y reproductiva, y la violencia. En algunas ocasiones nos encontramos con algunas enfermedades migradas no visibles en España y que obligan a estar alerta. Afortunadamente España cuenta con un Centro de Coordinación de Alertas y de Emergencias Sanitarias (CCAES) dependiente del Ministerio de Sanidad que pone en marcha todos los mecanismos necesarios para el control de enfermedades transmisibles
La tendencia demográfica junto con el incremento de las desigualdades sociales y económicas entre los países más desarrollados y los de menor renta determinan que la presión y los flujos migratorios de Sur a Norte y de Este a Oeste sigan produciéndose en los próximos años.
La integración de la población inmigrante en nuestro Sistema de Salud supone para España un reto importante. El acceso a los recursos sanitarios se ve dificultada por numerosas barreras: legales, económicas, idiomáticas ... 
El RD 16/2012 ha supuesto un importante handicap en la asistencia a los inmigrantes en situación irregular dejando a los más vulnerables indefensos ante la enfermedad creando un importante problema de salud pública.
No debemos olvidar que el primer impacto se produce sobre las urgencias hospitalarias, especialmente en las zonas con una alta densidad de inmigrantes. La solución pasa por ampliar el derecho a la asistencia sanitaria a todos los inmigrantes  dotando de más medios a la Atención Primaria,  lo cual disminuiria la carga asistencial hospitalaria, racionalizaría los costes y favoreceria la integración sanitaria de los inmigrantes en el Sistema Sanitario. 
El modelo a adoptar sería público  o mixto dando cabida a las organizaciones no gubernamentales con experiencia en la cooperación internacional. 
La falta de atención estatal es compensada a menudo por los servicios ofrecidos por las Iglesiascatólica y protestantes y por otras ONG, que cumplen en muchos países un papel esencial en el cuidado a los inmigrantes irregulares.