martes, 29 de marzo de 2016

Prepotencia del médico


Todo médico debe practicar durante la atención clínica la humildad, la honradez, la integridad, la franqueza y  la transparencia evitando todo atisbo de prepotencia y arrogancia ante el enfermo. Para ello debe dejarle expresar todas sus dudas y aceptar sus peculiaridades fisiológicas y humanas.
Para conseguir su objetivo el médico debe practicar el humanismo sintiendo el dolor ajeno como propio. El médico debe ofrecer el ambiente apropiado para que el paciente se sienta cómodo y exprese con total libertad sus preocupaciones. 
La actitud del profesional ha de ser cercana evitando la soberbia pues ésta aleja y predispone al enfermo en su contra.
Tener en cuenta los puntos de vista del paciente y la consideración de cada una de sus opiniones en la toma de decisiones respeto a su salud eleva el bienestar psicológico del paciente haciéndole sentir como único e individual.
Demostrar calidez y compasión, ser empático, proporciona confidencialidad y confianza.
Ir en contra de estos preceptos deshumaniza al médico y evita que la relación médico - paciente se establezca. La dignidad y el respeto a la privacidad del paciente debe prevalecer
El abuso o alarde de una persona respecto a otra, y más en un contexto asistencial, conlleva a una "manufacturación" de la salud y a un deterioro de la profesión. La indiferencia y la falta de respeto son siempre recriminatorias e incluso denunciables.



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