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miércoles, 30 de mayo de 2018

La soledad


No es lo mismo aislamiento social y soledad. Se puede estar socialmente aislado y no sentir soledad; y estar socialmente muy acompañado y sentirse solo.
El aislamiento social denota pocas conexiones o interacciones sociales mientras que la soledad implica una percepción subjetiva de aislamiento.
El hombre es un ser social, aunque algunos de nuestros congéneres elijan voluntariamente aislarse. Otros por desgracia caen en la soledad merced a determinadas circunstancias. 
Cuando el sentimiento de soledad  se instaura suele traer consigo cierta dosis de tristeza, de angustia, annsiedad e incluso miedo. El hecho de no tener un apoyo emocional merma nuestra autoestima y nos demotiva.
Según el estudio "La soledad en España" de 2015, alrededor de un 20% de los españoles mayores de 18 años viven solos, frente a un 80% que viven con otras personas. Un 40% de las personas que viven solas son jubiladas o pensionistas.
De las personas que viven solas, un 59% lo hace por voluntad propia y un 41% por obligación. Es decir, un 7,9% de los españoles mayores de 18 vive solo por obligación.      
A medida que aumenta la investigación sobre la soledad se sabe más de los efectos sobre la salud, quiénes podrían verse más afectados y qué tipo de intervenciones podrían reducir los riesgos asociados.
En 2015, investigadores de la Universidad Brighan Young concluyeron que tras analizar varios cientos de personas el aislamiento social incrementaba las muertes prematuras en un 50%. Tambien esta relacionnada con el aumento de la presión sanguínea, niveles más altos de colesterol, depresión, reducción de las capacidades cognitivas e incluso Alzheimer.
En la actualidad varios países han creado programas nacionales para concienciar al público sobre la soledad crónica, fomentar un mejor conocimiento de sus consecuencias catastróficas que tiene y mejorar las intervenciones, las políticas para superar este problema y su financiación.
La soledad en España. Fundación Axa y Fundación ONCE 
Soledad, una nueva epidemia. Jhon T. Cacioppo, Stephanie Cacioppo
El efecto de la soledad en la Salud. Jane. E. Brody
El sentimiento de soledad. Rosario Linates

jueves, 14 de mayo de 2015

La soledad como riesgo de salud



 
Los psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias.
Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en
grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.
La soledad puede causar más muertes que la obesidad. Sentir una soledad extrema puede aumentar en un 14 por ciento las posibilidades de muerte prematura de una persona mayor, según concluye una investigación realizada por el doctor John Cacioppo
 profesor de Psicología en la Universidad de Chicago, en Estados Unidos.
Los estudios longitudinales de la soledad entre las personas mayores son relativamente raros . Andrew Steptoe y su equipo del University College (Reino Unido), han analizado los distintos efectos que tiene el aislamiento social y la soledad en el riesgo de muerte. Así, estudiaron a 6.500 hombres y mujeres mayores de 52 años que formaban parte del estudio longitudinal de envejecimiento inglés en 2004, y evaluaron su riesgo de muerte en marzo de 2012.

Según los investigadores, tanto el aislamiento social como la soledad eran factores predictores de una muerte temprana. Sin embargo, advierten, mientras que el aislamiento social predice la muerte, independientemente de la salud de los participantes y de su entorno, el vínculo entre la soledad y la muerte se limita a los participantes que ya padecían problemas mentales o físicos.
Los autores consideran que los resultados revelan que el aislamiento social actúa de forma independiente a la hora de minar la salud, al contrario que la soledad, que necesita de otros condicionantes. Por eso, el trabajo sugiere que las personas mayores pueden beneficiarse de estrategias para combatir tanto el aislamiento social como la soledad y, así, las intervenciones que fomentan la interacción social puede promover la longevidad.
Los cambios en los diferentes porcentajes de soledad entre ambas medidas estaban vinculadas con los cambios en el estado civil , arreglos de vivienda, las redes sociales y la salud física. Es importante destacar
que las mejoras en la salud física y la mejora de las relaciones sociales estaban vinculados a la reducciónde los niveles de soledad.

 
Este resultado sugiere que las estrategias para combatir la soledad no se limitan al ámbito de las intervenciones sociales , como entablar amistad , cuyo objetivo es construir y apoyar la integración social sino también puede ser consecuencia del tratamiento de las enfermedades crónicas y las condiciones de salud a largo plazo .
"Las personas mayores que viven solas no se sienten solas si permanecen socialmente comprometidas y disfrutan de la compañía de los que les rodean. Algunos aspectos del envejecimiento, como la ceguera y la pérdida de la audición, sin embargo, ponen a las personas en un riesgo especial de ser aisladas y estar solas".