martes, 17 de noviembre de 2015
Fobias
Una fobia es un trastorno de ansiedad. Es un temor fuerte e irracional de algo que representa poco o ningún peligro real. Las fobias específicas son un tipo de trastorno , en el cual una persona puede sentirse extremadamente ansiosa o tener un ataque de pánico cuando es expuesta al objeto del miedo. Las fobias específicas son un trastorno psiquiátrico común
Existen muchos tipos de fobias. La acrofobia es el temor a las alturas. La agorafobia es el temor a los lugares públicos y la claustrofobia es el temor a los espacios cerrados.
Si se siente ansioso e inseguro de las situaciones sociales cotidianas, usted podría tener una fobia social. Otras fobias comunes incluyen los túneles, conducir en autopistas, el agua, volar, los animales y la sangre.
Las personas con fobias intentan evitar lo que les provoca miedo. Si eso no es posible, pueden sentir: Pánico y miedo, taquicardia, falta de aire, temblores, deseo de huir ...
En general, las fobias comienzan en la niñez o en la adolescencia y continúan durante la edad adulta.
El tratamiento ayuda a la mayoría de las personas con fobias. Entre las opciones se encuentran medicamentos (ansiolíticos, antidepresivos), psicoterapia (La desensibilización sistemática es una técnica en la que se pide relajarse, luego imaginar los componentes de la fobia, trabajando desde el menos hasta el más temido), o ambas.
Las fobias tienden a ser crónicas, pero pueden responder al tratamiento.
lunes, 16 de noviembre de 2015
Tromboembolismo pulmonar (TEP)
La embolia pulmonar o tromboembolismo pulmonar (TEP) es una enfermedad potencialmente mortal que se produce cuando partes de un trombo se desprenden desde alguna parte del territorio venoso (generalmente de sde las extremidades inferiores), migra y se enclava en las arterias pulmonares.
Como factores predisponentes se incluyen: la edad, los antecedentes de enfermedad tromboembólica previa, el cáncer activo, las enfermedades neurológicas con parálisis de extremidades, los trastornos médicos que requieren reposo prolongado en cama, como la insuficiencia cardiaca o respiratoria, la trombofilia congénita o adquirida, la terapia hormonal sustitutiva y el empleo de anticonceptivos orales. En un importante procentaje, alrededor de un 20% de los casos no se logra identificar ningún factor desencadenante.
Se estima que la incidencia de embolia pulmonar es de un caso por cada 1.000 habitantes al año, aunque es probable que la cifra real sea mayor.
En la mayor parte de los casos, la embolia pulmonar se asocia a factores de riesgo desencadenantes, calificándose como provocada o secundaria. Cuando no se identifican factores predisponentes se denomina no provocada, espontánea o idiopática.
Los traumatismos graves, la cirugía mayor, las lesiones de miembros inferiores y el daño espinal son factores de riesgo mayores para desarrollar esta enfermedad. Otro factor predisponente es el cáncer aunque el riesgo varía según el tipo de tumor (las neoplasias hematológicas, el cáncer de pulmón, los tumores gastrointestinales, el cáncer de páncreas y los tumores del sistema nervioso central se asocian a un riesgo mayor de complicaciones trombóticas)
La trombofilia hereditaria aumenta el riesgo de embolia pulmonar: las dos mutaciones autosómicas dominantes más frecuentes son el factor V Leiden (que produce resistencia a la proteína C activada) y la mutación del gen de la protrombina (que aumenta la concentración plasmática de protrombina). Las deficiencias de antitrombina III, proteína C y proteína S son mucho más infrecuentes. Además, el síndrome antifosfolípido es la causa más frecuente de trombofilia adquirida y aumenta el riesgo de trombosis arterial y venosa.
El empleo de anticonceptivos orales es el factor predisponente más frecuente. Para las pacientes embarazadas el riesgo mayor se produce durante el tercer trimestre y en las 6 semanas posteriores al parto. La fecundación in vitro también aumenta el riesgo. Por último, en las mujeres postmenopáusicas que reciben terapia hormonal sustitutiva, el riesgo es variable en función del medicamento utilizado.
La clínica de la embolia pulmonar es inespecífica, lo que dificulta el diagnóstico.
Los pequeños émbolos pueden ser asintomáticos, pero la mayoría provocan ahogo. Éste puede ser la única manifestación, especialmente cuando no se produce el infarto pulmonar. Se puede acompañar de ansiedad y agitación pronunciadas, dolor torácico agudo, especialmente cuando la persona respira profundamente (dolor torácico pleurítico). Inicialmente pueden aparecer mareos, desvanecimientos o convulsiones. Las personas con oclusión de uno o más vasos pulmonares pueden tener la piel de color azulada (cianosis) y fallecer de forma repentina. El infarto pulmonar produce tos, esputo teñido de sangre, dolor torácico agudo al respirar y fiebre.
En las personas con episodios recurrentes de pequeños émbolos pulmonares, los síntomas como ahogo crónico, hinchazón de los tobillos o de las piernas y debilidad, tienden a desarrollarse de forma progresiva a lo largo de semanas, meses o años.
Para prevenir la embolia pulmonar se recomienda evitar factores de riesgo, como la obesidad, realizar ejercicio físico frecuente, no fumar, no tomar anticonceptivos sin prescripción médica y prevenir la trombosis en situaciones de riesgo con tratamiento anticoagulante.
El enfoque actualmente utilizado ante un paciente en el que se sospecha una embolia pulmonar se basa en realizar una estratificación pronóstica inicial. Esta estratificación se sustenta por completo en la evaluación clínica, es decir, en una búsqueda de la posible presencia de shock o hipotensión arterial”.
La embolia pulmonar de alto riesgo se caracteriza por la presencia de hipotensión arterial o shock y se asocia a una mortalidad precoz importante. En general, se recomienda el tratamiento trombolítico para estos pacientes.
Entre los pacientes normotensos con embolia pulmonar pueden identificarse además dos subgrupos: Un subgrupo de bajo riesgo de mortalidad por todas las causas, que se podrían beneficiar de alta precoz o incluso de tratamiento ambulatorio de su enfermedad y otro subgrupo de pacientes de mayor riesgo de complicaciones asociadas a la propia embolia pulmonar (embolia pulmonar de riesgo intermedio, antiguamente denominada submasiva), que podrían beneficiarse de tratamientos de recanalización precoz (fibrinolisis, embolectomía).
Las herramientas más útiles para seleccionar pacientes de bajo riesgo con embolia pulmonar aguda sintomática son las escalas clínicas pronósticas, que tienen en cuenta la edad, la comorbilidad y la repercusión cardiovascular de la embolia pulmonar.
La identificación de los pacientes con embolia pulmonar de riesgo intermedio requiere la combinación de variables clínicas (frecuencia cardiaca, tensión arterial sistólica), marcadores de disfunción de ventrículo derecho y marcadores de isquemia miocárdica.
Ninguna prueba aislada es lo suficientemente sensible y específica como para confirmar o descartar la presencia de una embolia pulmonar aguda sintomática. Por ese motivo, el diagnóstico de la embolia pulmonar debe combinar la sospecha clínica, los resultados de la determinación del dímero D en sangre y los hallazgos encontrados en las pruebas de imagen.
Debe considerarse este diagnóstico en todo paciente que presenta disnea de nueva aparición, empeoramiento de su disnea habitual, dolor torácico, síncope o hipotensión sin una explicación alternativa.
En el proceso diagnóstico de la embolia pulmonar existen exámenes generales, como la radiografía de tórax, los gases arteriales y el electrocardiograma, que tienen como finalidad ayudar en el diagnóstico diferencial o sugerir la gravedad del evento. También el médico puede realizar exámenes específicos para confirmar el diagnóstico.
En el momento actual la angiografía torácica por tomografía computarizada (angio-TC) es la prueba de imagen de elección para el diagnóstico de embolia pulmonar. La gammagrafía de ventilación/perfusión ha sido reemplazada por la angio-TC como prueba diagnóstica de elección. Suele reservarse para pacientes con alergia a contrastes yodados, para algunos casos con insuficiencia renal o para mujeres embarazadas con sospecha de embolia pulmonar en las que la ecografía Doppler de miembros inferiores ha sido negativa y siempre que la radiografía de tórax sea normal.
El tratamiento de la fase aguda de esta enfermedad debe iniciarse lo antes posible mediante el empleo de anticoagulantes, primero por vía parenteral (heparina no fraccionada, heparina de bajo peso molecular o fondaparinux), y después por vía oral, aunque en la actualidad existen nuevos anticoagulantes orales que permiten su administración oral desde el inicio.
En una minoría de pacientes, habitualmente aquellos que se presentan con una mayor gravedad o que tienen contraindicación para la anticoagulación, pueden requerirse otros tratamientos farmacológicos (trombolíticos) o medidas mecánicas (filtros de vena cava) para acelerar la eliminación del coágulo o prevenir su embolización a los pulmones.
El pronóstico de la embolia pulmonar es bueno si se efectúa el diagnóstico de forma oportuna y el tratamiento es adecuado.
La incidencia de hipertensión pulmonar tromboembólica crónica sintomática en pacientes que han sufrido un episodio de embolia pulmonar oscila según las series y el periodo de seguimiento y ha llegado hasta un 3,8 por ciento. Algunas características del episodio inicial de embolia aumentan el riesgo de desarrollar hipertensión pulmonar tromboembólica crónica.
Estas características son superar los 70 años o ser muy joven, ser mujer, presentar una presión sistólica en la arteria pulmonar mayor de 50 mmHg, tener embolia pulmonar masiva o submasiva, así como embolia pulmonar recurrente o idiopática.
Con respecto a la mortalidad, en los últimos años se ha objetivado un descenso en el porcentaje de pacientes hospitalizados por embolia pulmonar que fallece durante el ingreso, desde el 12,93 por ciento en el año 2002, hasta el 8,32 por ciento en el año 2011
En los pacientes con antecedentes de embolia pulmonar que presentan disnea persistente se recomienda acudir al especialista para valorar la existencia de hipertensión pulmonar tromboembólica crónica.
La Hipertensión Pulmonar Postrombótica (HPTEC) es la secuela más grave que pueden sufrir los pacientes que sobreviven a un episodio de estas características.
Fuente
viernes, 13 de noviembre de 2015
Alaturén, una esperanza truncada
Hoy mismo se ha sabido que Aragón no ha aprobado el tratamiento con
Alaturén por no contar con suficiente evidencia científica según el consejero
aragonés de Sanidad, Sebastián Celaya. La decisión está, según ha comentado,
basada en un informe emitido por el Comité de Bioética de Aragón.
"Los pacientes con distrofia muscular de Duchenne cuentan con
este medicamento, el primer tratamiento mundial aprobado para la distrofia
muscular de Duchenne causada por mutaciones sin sentido. Este medicamento
cuenta con la autorización condicional para su comercialización por parte de la
EMA (European Medicine Agency) lo que permite que sea comercializado en España,
una vez se obtenga la fijación de Precio y Reembolso por parte del Ministerio
de Sanidad. Mientras tanto, puede ser solicitado bajo la modalidad de “Uso de
medicamentos en condiciones especiales” (RD 1015/2009).
Actualmente en nuestro país ya hay 9 niños de cinco Comunidades
Autónomas (Galicia, Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía y Valencia) que están
recibiendo el tratamiento en esta modalidad, mientras otros 9 están a la espera
de recibirlo en otras comunidades autónomas (Cataluña, Extremadura, Asturias,
Navarra, Aragón, Madrid…)"
Fuente: Asociación Duchenne Parent Project Españajueves, 12 de noviembre de 2015
Síndrome de Text Neck (Síndrome de cuello de texto)
El Text Neck, como enfermedad "tecnológica" del cuerpo fue acuñado por el Dr. Dean L. Fishman del Instituto de Investigación de Florida y fue definido como un síndrome debido al uso excesivo o repetitivo de una posición de la cabeza colgada hacia adelante y abajo utilizando un dispositivo móvil por largos períodos de tiempo.
Esta postura antinatural puede llegar a alterar la curvatura original de la columna vertebral de nuestro cuerpo, evitando que podamos corregirla en los peores casos.
Aunque cualquiera es propenso a sufrir "cuello de texto", este padecimiento se está convirtiendo en una epidemia entre la población de los países más desarrollados, afectando principalmente a niños y jóvenes.
Los síntomas más frecuentes suelen ser rigidez del cuello, dolor de hombros y cefaleas, que se desencadenan tras mantener durante varias horas al día la posición forzada del cuello.
Tal vez sea un error considerar estos afección como una enfermedad que necesita un tratamiento especial, sea médico, ergonómico, fisioterápico. Puede haber dolores, o un problema por la postura, y está claro que es recomendable, y necesario, acudir a los profesionales de la salud para tratar ese problema (igual que podrían tratar un dolor de cuello o espalda por demasiado tiempo estudiando pasando muchas horas sentado con el cuello inclinado, o dolor por cargar y descargar un camión de mudanzas, o trabajar de albañil...).
La ergonomía es importante, y es interesante solucionar la posible causa del problema dando los consejos posturales oportunos. Utilizar el móvil o dispositivo que queramos de una forma en que cuidemos nuestra postura sin duda será beneficioso lo cual debe ir acompañado lo de la lucha contra el sedentarismo y promover ejercicio y los hábitos saludables como medida para prevenir y tratar problemas como este "text neck".
martes, 10 de noviembre de 2015
Embriaguez del sueño
La somnolencia por dormir en exceso es conocida como “embriaguez del sueño. Dormir en exceso ocasionalmente no plantea riesgos serios para la salud, pero si constantemente duermes demasiado (más allá de doce horas) y te despiertas soñoliento, deberías consultarlo con tu médico. Si, además no se acompaña de despertares y te levantas cansado (no es reparador) se trata de una hepersomnia.
Un estudio de la Universidad de Stanford, sobre este trastorno del sueño afecta a una de cada siete personas. El trastorno de la embriaguez del sueño implica confusión o comportamiento inadecuado en los primeros instantes del despertar, como contestar el teléfono en lugar de apagar la alarma. Puede suceder durante la primera parte de la noche o por la mañana. Un episodio, a menudo desencadenado por el despertar forzado, puede causar conductas violentas o amnesia del episodio, pérdida de coordinación de miembros...
"Estos episodios de despertares confusos han recibido considerablemente menos atención que el
sonambulismo, aunque las consecuencias pueden ser igual de graves", lamenta el autor del estudio,
Maurice M. Ohayon, de la Escuela Universitaria de Medicina de Stanford, en Palo Alto, California,
Estados Unidos.
Para el estudio, los autores entrevistaron a 19.136 personas mayores de 18 años a partir de la población general de Estados Unidos sobre sus hábitos de sueño y acerca de si habían experimentado algún síntoma de la enfermedad. También se preguntó a los participantes sobre diagnósticos de enfermedad mental y cualquier medicamento que tomaron. El estudio encontró que el 15 por ciento de ellos había experimentado un episodio en el último año, con más de la mitad que declaró tener más de un episodio por semana. En la mayoría de los casos (84 por ciento), las personas con embriaguez del sueño también presentaban un trastorno del sueño, un problema de salud mental o estaban tomando fármacos psicotrópicos como los antidepresivos. Menos del 1 por ciento de las personas con esta condición no tenía ninguna causa conocida o enfermedad relacionada. Entre los que sufrieron un episodio, el 37,4 por ciento también padecía un trastorno mental.
Los individuos con depresión, trastorno bipolar, alcoholismo, pánico o trastorno de estrés postraumático y ansiedad eran más propensos a experimentar embriaguez del sueño. La investigación también encontró que alrededor del 31 por ciento de las personas con embriaguez del
sueño estaban tomando medicamentos psicotrópicos, como los antidepresivos, además de que tanto muchas como pocas horas de sueño se asociaron con el trastorno del sueño. Alrededor del 20 por ciento de los que durmieron menos de seis horas por la noche y el 15 por ciento de los que pasaron durmiendo nueve horas experimentaron embriaguez y las personas con apnea del sueño también eran más propensas a tener el trastorno.
"Estos episodios de despertar confuso no han recibido mucha atención, pero teniendo en cuenta que se producen a un ritmo elevado en la población general, debe hacerse más investigación sobre cuándo se producen y si pueden ser tratados", afirma Ohayon. "Las personas con trastornos del sueño o problemas de salud mental también deben ser conscientes de que pueden estar en mayor riesgo de estos episodios".
lunes, 9 de noviembre de 2015
Dislexia
La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún trastorno físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo.
Según algunas estadísticas la dislexia afecta en mayor o menor grado a un 10% o un 15% de la población escolar y adulta. En la práctica se ven muchos más niños que niñas y estadísticas inglesas hablan de una relación de 8 a 1 entre el número de niños y el de niñas afectados. Esto quizá tenga que ver con el hecho de que se considera que las mujeres en general tienen un mayor desarrollo en el área del lenguaje que los hombres.
No hay ninguna seguridad sobre la causa de la dislexia. Se cree que el origen es una falta del sistema nervioso central en su habilidad para organizar símbolos gráficos.
Los dislexicos invierten las palabras de manera total o parcial, por ejemplo casa por saca, escriben la misma palabra de distintas maneras, invierten las letras, por ejemplo p por b, o d por b, tienen dificultadas para ver que una palabra está mal escrita...
Si se observan dificultades para leer, el pediatra debe examinarle la vista, el oído y la capacidad motriz para detectar algún problema. Si no existe ningún trastorno en estas áreas, debe llevarlo a un especialista en lectura y/o a un psicólogo infantil. El profesional examinará al niño en busca del problema físico o emocional que origina sus dificultades para leer. El psicólogo o el especialista en lectura le hará pruebas de diagnóstico referidas a lectura, escritura y memorización. Estas pruebas permiten verificar el diagnóstico de dislexia.
Una vez se ha diagnosticado dislexia un tutor en fonética puede elevar al niño hasta el nivel de lectura apropiado para su inteligencia. Se debe informar al maestro del niño y pedirle que sea comprensivo. Existen versiones de exámenes adaptados para estudiantes con dislexia. La dislexia puede superarse cuando está correctamente diagnosticada y se la trata con paciencia y fuerza de voluntad. Las dificultades en la educación suelen ser el resultado de un diagnóstico equivocado y la consiguiente frustración del niño al sentirse incapaz. Es importante buscar las áreas en las que el niño se destaca y poner el énfasis en ellas.
domingo, 8 de noviembre de 2015
Síndrome del Arca de Noé
Hay millones de personas en el mundo que conviven con perros o gatos procurándoles atenciones y cuidados de forma natural y disfrutando de la compañía que estas y otras mascotas aportan.
Sin embargo, también hay quienes tienden a recoger todos los animales que se encuentran por la calle para acogerlos en casa, en un proceso infinito que no se detiene ante el deterioro del hogar. Este trastorno se conoce como síndrome del arca de Noé, o, simplemente, síndrome de Noé.
Se trata, en realidad, de una variante del síndrome de Diógenes, asociado a aquellos individuos que
acumulan basura y objetos inútiles. En el caso que nos ocupa, el afectado reúne animales domésticos de manera obsesiva, como si fuera una colección. Pero, al tratarse de seres vivos, estos también resultan afectados por el trastorno del amo.
Muchas veces, los bichos acaban en peores condiciones que las que tenían en la calle, ya que el supuesto cuidador no les ofrece las atenciones mínimas que necesitan: ni comida, ni agua, ni condiciones higiénicas.
La sobreabundancia de habitantes en la casa produce una falta de limpieza y de espacio acuciantes. Los problemas de salud son frecuentes, porque el supuesto cuidador no acude al veterinario ni sigue los programas de vacunas.
El Noé de turno no reconoce que los animales están mal atendidos, pese a que alcancen niveles
alarmantes de desnutrición, deshidratación, infestación parasitaria, ataques entre ellos, canibalismo o cría incontrolada en un espacio lleno de orina y heces.
El síndrome se da en individuos que se sienten solos, habitualmente personas mayores sin familia ni redes sociales de cualquier tipo. A veces se debe a una manifestación sintomática de problemas psicóticos o de un trastorno obsesivo-compulsivo, y en ciertas ocasiones forma parte de un cuadro depresivo.
Lejos de ser un hecho aislado, se trata de un fenómeno relativamente frecuente.
Sin embargo, también hay quienes tienden a recoger todos los animales que se encuentran por la calle para acogerlos en casa, en un proceso infinito que no se detiene ante el deterioro del hogar. Este trastorno se conoce como síndrome del arca de Noé, o, simplemente, síndrome de Noé.
Se trata, en realidad, de una variante del síndrome de Diógenes, asociado a aquellos individuos que
acumulan basura y objetos inútiles. En el caso que nos ocupa, el afectado reúne animales domésticos de manera obsesiva, como si fuera una colección. Pero, al tratarse de seres vivos, estos también resultan afectados por el trastorno del amo.
Muchas veces, los bichos acaban en peores condiciones que las que tenían en la calle, ya que el supuesto cuidador no les ofrece las atenciones mínimas que necesitan: ni comida, ni agua, ni condiciones higiénicas.
La sobreabundancia de habitantes en la casa produce una falta de limpieza y de espacio acuciantes. Los problemas de salud son frecuentes, porque el supuesto cuidador no acude al veterinario ni sigue los programas de vacunas.
El Noé de turno no reconoce que los animales están mal atendidos, pese a que alcancen niveles
alarmantes de desnutrición, deshidratación, infestación parasitaria, ataques entre ellos, canibalismo o cría incontrolada en un espacio lleno de orina y heces.
El síndrome se da en individuos que se sienten solos, habitualmente personas mayores sin familia ni redes sociales de cualquier tipo. A veces se debe a una manifestación sintomática de problemas psicóticos o de un trastorno obsesivo-compulsivo, y en ciertas ocasiones forma parte de un cuadro depresivo.
Lejos de ser un hecho aislado, se trata de un fenómeno relativamente frecuente.
sábado, 7 de noviembre de 2015
La obesidad reduce la expectativa de vida
La obesidad es una enfermedad que, cada día, afecta a más personas en España y en el mundo con independencia del sexo, edad, clase social y otros factores.
Se habla de obesidad cuando se ha excedido por mucho del peso ideal, a expensas del tejido graso.
Existen diferentes formas de medir la obesidad, si es obesa o tiene sobrepeso. Según el índice de masa corporal (IMC) se considera que una persona es obesa cuando su índice es superior a 30.
La causa de esta enfermedad crónica no es única sino que puede deberse a varios factores endógenos y exógenos. En ocasiones puede deberse a malos hábitos alimenticios y también al hecho de llevar una vida sedentaria (factores exógenos), mientras que en otras ocasiones, puede ser originada por otras enfermedades como las tiroideas (endógenos). Tambien puede tener un fuerte componente hereditario y deberse a una predisposición genética del hombre o de la mujer.
Padecer obesidad disminuye notablemente la calidad de vida y produce un desajuste en el organismo.
Suele acompañarse en determinadas personas de diabetes, enfermedades cardiacas, insuficiencia renal, hipertensión arterial y constituye “per se” un factor de riesgo cardiovascular.
Se habla de obesidad cuando se ha excedido por mucho del peso ideal, a expensas del tejido graso.
Existen diferentes formas de medir la obesidad, si es obesa o tiene sobrepeso. Según el índice de masa corporal (IMC) se considera que una persona es obesa cuando su índice es superior a 30.
La causa de esta enfermedad crónica no es única sino que puede deberse a varios factores endógenos y exógenos. En ocasiones puede deberse a malos hábitos alimenticios y también al hecho de llevar una vida sedentaria (factores exógenos), mientras que en otras ocasiones, puede ser originada por otras enfermedades como las tiroideas (endógenos). Tambien puede tener un fuerte componente hereditario y deberse a una predisposición genética del hombre o de la mujer.
Padecer obesidad disminuye notablemente la calidad de vida y produce un desajuste en el organismo.
Suele acompañarse en determinadas personas de diabetes, enfermedades cardiacas, insuficiencia renal, hipertensión arterial y constituye “per se” un factor de riesgo cardiovascular.
jueves, 5 de noviembre de 2015
Dermatitis del ama de casa
Cristo en casa de Marta y María, deDiego Velázquez. En las figuras del primer plano, una joven trabaja en una concina y parece ser recriminada por otra mujer de más edad. La jóven muestra unas manos que pudieran estar afectadas por una dermatitis de contacto
La Dermatitis del ama de casa, dermatitis de contacto o eccema irritativo de contacto es una dermatitis irritativa que cosiste en una inflamación de la piel de las manos causada por el contacto directo con una sustancia irritante, que varía en el
mismo individuo con el tiempo y dependiendo el irritante y la frecuencia de su exposición.
mismo individuo con el tiempo y dependiendo el irritante y la frecuencia de su exposición.
Las causas más frecuentes son el contacto con ácidos, materiales alcalinos como los jabones y los detergentes, disolventes y otros químicos. La reacción suele parecerse a una quemadura.
La piel de las manos, sobre todo las palmas y los espacios interdigitales, suelen aparecer con enrojecimiento o inflmación de la piel en el área expuesta, lesiones que pueden ser de cualquier tipo, enrojecimiento, erupción, pápulas, vesiculas, y ampollas además de exudado y formación de costras, con pérdida de la piel apareciendo como carne viva o engrosada, picor o quemazón de la piel en zonas expuestas y aumento de la sensibilidad.
La historia clínica debe descartar la presencia de otras dermatitis, principalmente de la dermatititis alérgica causada por alergenos habituales.
Se puede realizar un test del parche que se realiza con los alergenos más comunes causantes de esta enfermedad alérgica.
La presencia de contactos habituales con irritantes primarios, ácidos, materiales alcalinos como los jabones, detergentes, disolventes y otros químicos, así como el frecuente lavado de las manos es frecuente que aparezca en un interrogatorio del historial clínico en la dermatitis del ama de casa.
El tratamiento inicial consiste en ofrecer medidas cosméticas para recuperar el manto ácido de la piel y un tratamiento antinflamatorio con cremas de cortisona a corto plazo, evitar los irritantes primarios, y el lavado de las manos a corto plazo.
La piel de las manos, sobre todo las palmas y los espacios interdigitales, suelen aparecer con enrojecimiento o inflmación de la piel en el área expuesta, lesiones que pueden ser de cualquier tipo, enrojecimiento, erupción, pápulas, vesiculas, y ampollas además de exudado y formación de costras, con pérdida de la piel apareciendo como carne viva o engrosada, picor o quemazón de la piel en zonas expuestas y aumento de la sensibilidad.
La historia clínica debe descartar la presencia de otras dermatitis, principalmente de la dermatititis alérgica causada por alergenos habituales.
Se puede realizar un test del parche que se realiza con los alergenos más comunes causantes de esta enfermedad alérgica.
La presencia de contactos habituales con irritantes primarios, ácidos, materiales alcalinos como los jabones, detergentes, disolventes y otros químicos, así como el frecuente lavado de las manos es frecuente que aparezca en un interrogatorio del historial clínico en la dermatitis del ama de casa.
El tratamiento inicial consiste en ofrecer medidas cosméticas para recuperar el manto ácido de la piel y un tratamiento antinflamatorio con cremas de cortisona a corto plazo, evitar los irritantes primarios, y el lavado de las manos a corto plazo.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Luxación congénita de cadera
Cuando se trata de displasia, los signos clínicos son muy pobres, pero aun así se pueden descubrir signos que despierten la sospecha diagnóstica. Cuando hay subluxación o luxación, los signos son más evidentes.
La luxación congénita de cadera (L.C.C.) llamada también Enfermedad Luxante de la Cadera, es la malformación ortopédica de gravedad más frecuente del ser humano.
Corresponde a una afección articular que se produce por una perturbación en el desarrollo de la cadera en su etapa intrauterina antes del tercer mes de vida fetal. La sub-luxación o la luxación se produce después del nacimiento, en los primeros meses de vida extra-uterina y como una consecuencia de la displasia. No hay que confundirla con la verdadera luxación intrauterina de la cadera y que corresponde a una afección teratológica y que se acompaña habitualmente con otras alteraciones congénitas cardíacas, renales, de la columna vertebral, de los pies, etc. Esta luxación intra-uterina es de muy difícil tratamiento, de mal pronóstico y alcanza no más del 5% del total de las luxaciones congénitas de la cadera.
La L.C.C. es progresiva. Se nace con displasia y, si no es adecuadamente tratada, progresa a subluxación y luxación, representando el 95% de las L.C.C. (el otro 5% son las luxaciones teratológicas ya mencionadas).
Por esta razón, el diagnóstico precoz (primer mes de vida) es de extraordinaria importancia, ya que tratada en este momento se logran caderas clínica, anatómica y radiológicamente normales.
Las maniobras de Ortolani y Barlow que se practican a todos los recién nacidos y que permiten diagnosticar una displasia de cadera en el bebé. Estas maniobras se efectúan a todos los bebés inmediatamente después del nacimiento.
El diagnóstico de certeza es radiológico. La radiología simple es la más usada y generalizada. En los últimos años se ha empleado también ultrasonografía, que nos da información sobre la dinámica de la cadera. Este examen evita la irradiación del paciente, especialmente del recién nacido y lactante.
Para lograr caderas normales, el tratamiento debe ser precoz. De aquí la importancia que el diagnóstico sea también precoz (antes del primer mes de vida). La OMS define el diagnóstico precoz de la L.C.C. al que se realiza antes del primer mes de vida.
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