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jueves, 10 de noviembre de 2016

Dengue

Dengue en Paraguay
El dengue es una enfermedad infecciosa causada por un virus (Hay cuatro serotipos de virus del dengue (DEN 1, DEN 2, DEN 3 y DEN 4)). Puede adquirirse por la picadura de la hembra de un mosquito de la especie Aedes. Es común en las zonas tropicales y subtropicales. Los brotes pueden ocurrir en las épocas de lluvia.
Los síntomas aparecen transcurridos entre 3 y 14 días (promedio de 4 a 7 días) tras la picadura infecciosa.
Incluyen fiebre que puede ser alta, cefaleas, dolor retroorbitario, dolor en las articulaciones y los
músculos, vómitos y una erupción cutánea. La mayoría de las personas con dengue se recupera al cabo de 2 semanas. Hasta entonces, ingerir abundantes líquidos, reposar y tomar medicamentos contra la fiebre, distintos a la aspirina o antiinflamatorios no esteroideos, pueden ser de ayuda. Algunas veces, el dengue se convierte en fiebre hemorrágica por dengue, que causa hemorragias en la nariz, las encías o debajo de la piel. También puede evolucionar en síndrome de shock por dengue que causa hemorragia masiva. Estas formas de dengue pueden acarrear peligro para la vida del paciente.
No hay ningún tratamiento específico contra el dengue. El debgue grave es una complicación potencialmente mortal, pero su diagnóstico clínico precoz y una atención clínica cuidadosa por personal médico y de enfermería experimentado suele salvar la vida de los pacientes.
Mapa de la incidencia del dengue
Más del 70% de la carga de morbilidad por esta enfermedad se concentra en Asia Sudoriental y en el
Pacífico Occidental. En los últimos años, la incidencia y la gravedad de la enfermedad han aumentado rápidamente en Latinoamérica y el Caribe. En las regiones de África y el Mediterráneo Oriental también se han registrado más brotes de dengue en los últimos 10 años. En 2010 se notificó la transmisión indígena del dengue en dos países de Europa. Al aumento mundial del dengue han contribuido la urbanización, los movimientos rápidos de personas y bienes, las condiciones climáticas favorables y la falta de personal capacitado.
Para disminuir el riesgo, cuando viaje a países con incidencia de dengue:
Utilice repelentes para insectos que tengan DEET
Utilice ropa que le cubra los brazos, las piernas y los pies
Cierre las puertas y ventanas que no tengan telas protectoras

Post publicado el 22 de abril de 2013 en "Aragón y Medicina"

miércoles, 13 de enero de 2016

Virus Zika



La infección por el virus Zika, también conocido como ZIKAV o ZIKV, la transmiten mosquitos del género ‘Aedes’ en zonas tropicales de África, Asia y América. Suele pasar desapercibida y, cuando hay síntomas, son leves y se resuelven sin secuelas.
El zika es similar al dengue, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y la encefalitis japonesa.
El virus se identificó en 1947 por primera vez en Uganda, específicamente en los bosques de Zika. Se descubrió en un mono Rhesus cuando se realizaba un estudio acerca de la transmisión de la fiebre amarilla en la selva.
Análisis serológicos confirmaron la infección en seres humanos en Uganda y Tanzania en 1952, pero fue en 1968 que se logró aislar el virus con muestras provenientes de personas en Nigeria.
Análisis genéticos han demostrado que existen dos grandes linajes en el virus: el africano y el asiático.
El tiempo de incubación suele oscilar entre 3 y 12 días. Tras este período, aparecen los síntomas. Sin embargo, la infección también puede presentarse de forma asintomática.
Según un estudio publicado en la revista médica The New England, una de cuatro personas desarrolla síntomas.
No se ha reportado ninguna muerte que haya sido causada por la enfermedad.
La mayoría de las personas se recupera y la tasa de hospitalización es baja.
 Los síntomas duran entre cuatro y siete días y pueden confundirse con los del dengue.
En los casos en los que las señales que revelan la enfermedad son moderados, la persona puede tener fiebre de menos de 39°C, dolor de cabeza, debilidad, dolor muscular y en las articulaciones, inflamación que suele concentrarse en manos y pies, conjuntivitis no purulenta, edema en los miembros inferiores y erupción en la piel, que tiende a comenzar en el rostro y luego se extiende por todo el cuerpo.
Con menos frecuencia se presentan vómitos, diarrea, dolor abdominal y falta de apetito.
No hay una vacuna ni un tratamiento específico para el zika, sólo un manejo sintomático que consiste en descansar y en tomar acetaminofén o paracetamol para el control de la fiebre.
No se recomienda el uso de aspirinas por el riesgo de sangrado que acarrea.
También se aconseja ingerir líquido en abundancia para paliar el que se pierde por diferentes razones.
Para manejar el prurito ocasionado por la erupción, se pueden utilizar antihistamínicos.
Es necesario mantenerse alejado del paciente al menos durante la primera semana de la enfermedad para evitar el contagio.
Como la transmisión ocurre por la picadura de un mosquito, se recomienda el uso de mosquiteras que pueden impregnarse con insecticida y la instalación de mallas antimosquitos si no se tienen. 
Se deben utilizar repelentes con Icaridina y ropa que cubra las extremidades, para que haya menos posibilidades de sufrir una picadura. El riesgo para el continente se encuentra en el potencial de transmisión de la enfermedad, que radica en que los mosquitos transmisores del virus viven en la región y en la densidad poblacional de la misma.
Fuentes: Organización Panamericana de la Salud, Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, Biblioteca Nacional de Medicina e Institutos de Salud de Estados Unidos y WebMD