Es una enfermedad infectocontagiosa caracterizada por fiebre de inicio súbito, dolor de garganta y de cabeza, dolor abdominal, erupción cutánea y ocasionalmente vómitos.
La erupción cutánea es característica en “papel de lija”, rugosa y roja, y aparece de 12 a 48 horas después de que empiece la fiebre. Primero aparece en cuello y tronco, después se extiende a las extremidades y la zona genital. Si no se trata, evoluciona durante 7 a 21 días, dejando una descamación en la piel que también resulta característica. es característica la aparición de la denominada "lengua de fresa".
La escarlatina es producida por la bacteria “Estreptococo beta-hemolítico del grupo A” productor de una toxina estreptocócica que es la desencadenante de la erupción en la piel.
Afecta a los niños durante los primeros años de escolarización. Es poco frecuente antes de los 3 años y después de los 15 años de edad.
Después de los 10 años el 80% de los niños tienen anticuerpos específicos, así ya no desarrollan la enfermedad.
Se contagia de persona enferma a persona sana de forma directa vía respiratoria, a través de las gotitas (gotas de flügge)que se emanan cuando hablamos y estornudamos.
Se diagnostica por la clínica (el sarpullido o exantema es lo más característico de la escarlatina) y mediante la presencia de la bacteria causante en el frotis faríngeo.
Los antibióticos se utilizan para eliminar las bacterias que causan la infección de la garganta.
Las complicaciones son poco frecuentes. En etapas precoces de la enfermedad puede aparecer Otitis Media, Sinusitis y Neumonía, entre otras. En etapas tardías puede aparecer glomerulonefritis (afectación del riñón) y fiebre reumática
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viernes, 10 de junio de 2016
miércoles, 3 de junio de 2015
Difteria
Después de 30 años se ha diagnosticado en España el primer caso de difteria en un niño de 6 años, no vacunado.
La difteria es una enfermadad infecciosa producida por el bacilo Corynebacterium diphtheriae que se manifiesta en la laringe y se transmite por las secreciones de nariz, estornudos, sudor o lágrimas de las personas infectadas y afecta exclusivamente a humanos.
La bacteria libera unas toxinas que pueden provocar lesiones en el corazón, los riñones y el sistema nervioso y suele tener un pronóstico reservado hasta los 50 días después de haberse iniciado. Si no se trata a tiempo, la enfermedad puede ser grave e incluso mortal.
La sintomatología es amplia y aparece entre uno y siete días después de la infección. En sus primeras fases, la difteria cursa con odinofagia (dolor de garganta), cefalea y fiebre. La toxina que produce la bacteria afecta a las mucosas de la nariz, la garganta y otras partes de las vías respiratorias.
Cursa, por tanto, con problemas respiratorios -dificultad respiratoria, sonidos al respirar, tos perruna- y dificultades para tragar incluso líquidos, babeo (cuando está a punto de ocurrir la obstrucción de las vías respiratorias), así como fiebre y escalofríos.
En algunos casos, la difteria afecta primero a la piel y produce lesiones cutáneas. El color azulado en la piel es otro de los síntomas que pueden manifestarse.
A medida que avanza la infección, la persona puede tener visión doble, arrastrar la voz al hablar o presentar palidez, piel fría, taquicardia, sudoración e inquietud, síntomas de un shock inminente.
Cuando la difteria se extiende más allá de las vías respiratorias por la liberación de las toxinas en el torrente sanguíneo, llega a producir problemas en el corazón -problemas de bombeo de la sangre- y en los riñones -dificultades para filtrar y eliminar los desechos-. El sistema nervioso también podría verse afectado, pudiendo llegar a sufrir el afectado una parálisis temporal.
La difteria se propaga fácilmente, a través de las gotitas de Flügge . Por eso, las personas en contacto con un enfermo de difteria presentan un riesgo alto de contagio.
Una de las primeras botellas de
antitoxina diftérica (1895)
antitoxina diftérica (1895)
Al transmitirse por la saliva, también puede contagiarse si se utiliza un pañuelo o un vaso usado (fómites) por una persona infectada.
Los niños menores de cinco años y los adultos mayores de 60 son particularmente propensos a contraer esta infección. Las personas que viven en condiciones insalubres o de hacinamiento, las que padecen malnutrición y los niños y adultos que no tienen al día el calendario de vacunaciones también están en situación de riesgo.Una vez diagnosticada la enfermedad, es necesaria la administración de antibióticos -como penicilina y eritromicina-, para suprimir la infección, y de la antitoxina diftérica, que se administra como inyección intramuscular en viales, para neutralizar los efectos de las toxinas de las bacterias.
Se requiere ingreso en el hospital para recibir la antitoxina y otros tratamientos contra los síntomas, como administración de líquidos por vía intravenosa, oxígeno, monitorización cardíaca y respiratoria o corrección de posibles obstrucciones en las vías respiratorias.
La difteria casi se ha eliminado gracias a las vacunas, según recuerda la OMS. En la actualidad, es una enfermedad muy rara en España, Europa y Estados Unidos debido a la implantación generalizada de la vacunación, aunque ha habido epidemias recientes en Rusia y en otros países de la Europa del Este, llegando a afectar a personas adultas.
La vacuna contra la difteria se administra normalmente combinada con la del tétanos y la tos ferina, y el calendario de vacunaciones de Aragón prevé la administración de seis dosis, las tres primeras a los dos, cuatro y seis meses de edad, otra a los 18 meses, a los seis años otra dosis de recuerdo y una final a los 14 años.
En personas adultas sería recomendable poner dosis de recuerdo a los 40 y a los 65 años, según se ha recordado en estos días
The croup cured by doctor Roux . (1894) Pierre Andre
Brouillet (1857-1920).
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