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viernes, 8 de junio de 2018

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (E.P.O.C.)

La E.P.O.C. es una enfermedad respiratoria, caracterizada por una obstrucción bronquial persistente, asociada con un incremento de la respuesta inflamatoria crónica de las vías respiratorias a partículas nocivas o gases.
Los síntomas clásicos asociados con la E.P.O.C son la disnea , la tos crónica  y el esputo productivo crónico.
En algunos casos, puede ocurrir un agravamiento agudo de los síntomas mencionados, desencadenando una exacerbación.
En los pacientes con E.P.O.C hay un mecanismo doble en la obstrucción bronquial por un lado, puede producirse una inflamación de las pequeñas vía aéreas junto con el engrosamiento de las paredes de las vías respiratorias y con un incremento de la resistencia al flujo del aire. Por otro lado puede producirse una destrucción progresiva del parénquima pulmonar (enfisema) asociada con la pérdida de la retracción elástica del pulmón. Es importante subrayar que ambos mecanismos pueden coexistir conllevando a una reducción significativa del flujo de aire a través de los pulmones.
Los principales objetivos para el tratamiento de la E.P.O.C consisten el disminuir la progresión de la enfermedad , aliviar y tratar los síntomas  y las reagudizaciones, mejorar la calidad de vida de los pacientes y disminuir la mortalidad.
Para ello habrá que dejar de fumar (evitar el tabaquismo), un tratamiento farmacológico a base de broncodilatadores, antiinflamatorios, muculiticos, antitusivos, antibióticos en caso de reagudizaciones  y oxigeno domiciliario y en algunos casos se plantea el tratamiento quirúrgico como la cirugía de reducción del volumen pulmonar (en algunos casos de enfisema severo), la bullectomia (muy raro) o el trasplante pulmonar.
Estos pacientes deben vacunarse todos los años contra la gripe estacional, y cada cinco años contra el neumococo.
Tabaquismo. Mi viejo maletín
Guía española de la EPOC. Archivos de Bronconeumología
Enfermedad obstructiva crónica. American Thoracic Society
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica. OMS

viernes, 31 de julio de 2015

Bronquiolitis

 
Es una inflamación y acumulación de moco en las vías aéreas más pequeñas en los pulmones (bronquiolos), por lo general debido a una infección viral. Por lo general afecta a los niños menores de dos años, sobre todo a los menores de seis meses: la edad pico se encuentra entre los tres y seis meses. Es una enfermedad común y algunas veces grave. La causa más frecuente es el virus sincitial respiratorio (VSR)

Este virus, en nuestro medio, es más frecuente de noviembre a marzo. Más de la mitad de los bebés están expuestos a este virus en su primer año de vida. El bebé se contagia principalmente tocando objetos contaminados con el virus (por ejemplo, juguetes, chupetes,... en los que suelen quedarse gotas de saliva o mucosidad con el virus) y luego tocándose los ojos, la nariz o la boca.

También puede contagiarse inhalando partículas infectadas provenientes de alguna persona, es decir, respirando gotas de pequeño tamaño que genera la persona que tiene el virus al toser o estornudar.

El cuadro debuta, por lo general, con un cuadro catarral (aumento de mucosidad y tos). Posteriormente, se inflaman los bronquiolos dificultando el paso de aire. Esto puede producir disnea (respiración rápida, marcando las costillas o moviendo mucho el abdomen) y que se escuchen "silbidos" u otros ruidos al auscultar al niño. Como consecuencia, algunos niños pueden tener dificultad para alimentarse, y a veces pueden presentar algún vómito o atragantamiento.

Los pacientes con bronquiolitis pueden tener fiebre, aunque no suelen tener infecciones bacterianas acompañantes que precisen antibióticos.
 
Según la Asociación Española de Pediatría ante la sospecha de que el niño/a respira más rápido o más agitado de lo normal, es necesario consultar al pediatra.

Los síntomas que nos deben alertar son los siguientes: Respiración muy agitada, la piel se hunde en las costillas, el niño rechaza o presenta dificultad para ingerir los alimentos, esta muy agitado o bien muy dormido, existencia de fiebre alta, emisión de quejidos al respirar, coloración azulada en los labios o en las uñas de forma espontánea o con la tos o hace pausas respiratorias.

Ante un cuadro catarral que no presenta los síntomas mencionados se actuará de la siguiente forma. Los bebés respiran predominantemente por la nariz, si está obstruida por la mucosidad pueden tener dificultad para respirar. Por lo tanto, antes de comer y de dormir conviene despejarles las fosas nasales haciendo un lavado nasal (poner suero fisiológico y aspirar la mucosidad). Elevar un poco la cabecera de la cama/cuna ayuda a respirar algo mejor. Si el niño tiene fiebre se pueden administrar antitérmicos como el paracetamol y el ibuprofeno (este último, en mayores de 6 meses), y también medidas físicas (destapar al niño o baños con agua templada).
 
Los niños con bronquiolitis tienen poco apetito, se cansan durante las tomas con facilidad y pueden presentar vómitos y atragantamientos. Para ayudarles se deben fraccionar las tomas (administrar menos cantidad de alimento pero más frecuentemente).
 
La mayoría de los medicamentos que se han probado para la bronquiolitis no han demostrado mejorar los síntomas. Pero puede que su pediatra le recete algún tratamiento inhalado.
 
No use medicamentos que no le recete su médico (no usar los jarabes para la tos, los mucolíticos y los descongestionantes nasales por su cuenta ya que pueden ser perjudiciales).
La bronquiolitis se transmite de persona a persona, por lo que las personas que presenten una infección respiratoria, aunque sea un simple catarro, deben lavarse las manos frecuentemente, especialmente antes y después de tocar al niño o alguno de los objetos que él utiliza.

Es también importante evitar los lugares concurridos, especialmente donde haya muchos niños(como guarderías y parques infantiles).

Se debe evitar totalmente la exposición al humo de tabaco.

Se recomienda la lactancia materna, ya que los niños que la toman están más protegidos contra la bronquiolitis.
 
Hasta el momento no existe una vacuna para prevenir la enfermedad, aunque está en estudio y desarrollo.


Información extraída de la
Guía de Práctica Clínica sobre Bronquiolitis Aguda. Plan de Calidad para el
Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social. Agència d'Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques; 2010. Guías de Práctica Clínica en el SNS: AATRM. Nº 2007/05.