Se cree que es debida a la presencia en la piel de un antígeno -sustancia que activa el sistema inmune- hidrosoluble. En contacto con el agua, el antígeno se disuelve, atraviesa la piel y hace que las células de defensa liberen histamina. Esta provoca la aparición de ronchas, picor y otros síntomas alérgicos.
No hay ningún tratamiento para este mal, pero los dermatólogos recomiendan mantenerse tan lejos del agua como le sea posible, darse duchas cortas y con agua fría, evitar la lluvia y estar siempre en lugares refrigerados, porque hasta el sudor es peligroso.
Se recomienda:
- Evitar al máximo el contacto con el agua.
- Bañarse con alguna prenda de algodón ligera y reducir al máximo el tiempo de exposición.
- El tratamiento de la urticaria acuagénica incluye aplicar alguna crema para calmar la piel irritada, por lo que el paciente debe procurar tener siempre a la mano cremas o pomadas humectantes.
- En algunos casos se ha comprobado que la aplicación previa de aceite, gel o lanolina sobre la piel permite al individuo realizar deportes acuáticos, ya que reduce la posibilidad de sufrir síntomas de urticaria acuagénica.
- Es posible que este tipo de alergias raras pueda originarse por los minerales añadidos al agua, por ello, tener filtros purificadores en casa puede ser una solución.
- Consumir otros líquidos para hidratarse, por ejemplo, jugos de frutas y/o verduras e, incluso, refrescos.
- Utilizar medicamentos antihistamínicos para controlar los síntomas de alergia al agua, aunque debe recordarse que solamente se obtiene alivio temporal, pues la urticaria acuagénica no se cura.
- Es importante señalar que las molestias suelen ser temporales, es decir, la irritación al contacto con el agua desaparece por sí sola, permitiendo al paciente retomar sus actividades sin mayor problema.
