Existen en estos momentos 2 tests GENÓMICOS, el MammaPrint y el Oncotype DX en cáncer de mama. Son tests que han sido validados y que ponen de manifiesto la variabilidad de cada cáncer de mama, incluso de aquellos que tienen criterios inmunohistoquímicos muy similares. Para clasificar los tumores mamarios actualmente nos resulta útil saber si existe o no en el tumor la presencia de receptores hormonales de estrógenos, de progestágenos y la expresión del gen HER2. De una forma sencilla y combinando estos 3 factores predictivos, los dividimos en:
- Fenotipo Luminal A: Aquellos que tienen receptores de estrógenos y progestágenos positvos y HER2 negativo (62%)
- Fenotipo Luminal B: Aquellos que tienen receptores de estrógenos y progestágenos negativos y HER2 positivo (18%)
- Fenotipo HER2: Aquellos que tienen receptores de estrógenos y progestágenos negativos y HER2 positivo (10%)
- Fenotipo basal o triple negativo: Aquellos que tienen receptores de estrógenos, progestágenos y HER2 negativos (10%)
Se espera que para 2030 los casos diagnosticados de cáncer sean 21,4 millones. En los últimos años del siglo XX han surgido nuevas expectativas en el tratamiento de esta enfermedad dentro de las cuales esta la inmunoterapia, considerada ya como el cuarto pilar del tratamiento del cáncer, junto con la cirugía la quimioterapia y la radioterapia. El sistema inmune juega un papel importante y cuando una persona tiene
la inmunidad baja, el cáncer puede crecer. Los investigadores se han dado cuenta de
que no es suficiente con solamente estimular el sistema inmune para
atacar el tumor, porque ese tumor no suele ser visible. Por eso han variado su estrategia. El sistema inmune tiene
distintos frenos, que son necesarios para que no haya enfermedades
autoinmunes. Lo que se está intentando ahora es quitar alguno de estos
frenos de modo que el tumor sea visible para el sistema inmune. Si somos capaces de desencadenar
esa respuesta inmune que ‘ataque’ al tumor mejoraremos la efectividad de
los tratamientos En la actualidad, hay ensayos clínicos que intentar demostrar el papel
beneficioso de la inmunoterapia en combinación con otros fármacos.
Tardaremos unos años para ver los resultados. Los resultados preliminares son muy llamativos en melanoma y se está
probando en múltiples tumores. A priori, parece que los casos más
sensibles a esta modalidad de tratamiento son los tumores en lo que
existe una infiltración de linfocitos y en aquellos con un índice de
mutaciones muy elevado, como por ejemplo el melanoma o el cáncer de
pulmón y algunos cánceres de colon. Se
espera que las terapias inmuno-oncológicas se conviertan en una parte
importante del tratamiento antineoplásico en los próximos años, junto
con la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y al tratamiento con
anticuerpos frente a dianas expresadas en los tumores (anticuerpos
monoclonales). Inmuno-oncologia
Los empleados públicos que se reincorporen al servicio efectivo a la finalización de un tratamiento de radioterapia o quimioterapia, podrán solicitar una adaptación progresiva de su jornada de trabajo ordinaria. La Administración podrá conceder esta adaptación cuando la misma coadyuve a la plena recuperación funcional de la persona o evite situaciones de especial dificultad o penosidad en el desempeño de su trabajo. Esta adaptación podrá extenderse hasta un mes desde el alta médica y podrá afectar hasta un 25% de la duración de la jornada diaria, preferentemente en la parte flexible de la misma, considerándose como tiempo de trabajo efectivo. La solicitud irá acompañada de la documentación que aporte el interesado para acreditar la existencia de esta situación, y la Administración deberá resolver sobre la misma en un plazo de tres días, sin perjuicio de que, para comprobar la procedencia de esta adaptación, la Administración podrá recabar los informes del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales o de cualesquiera otros órganos que considere oportuno sobre el tratamiento BOE
La
quimioterapia es una de las modalidades terapéuticas más empleadas en el
tratamiento del cáncer, que engloba a una gran variedad de fármacos.
Su objetivo es destruir las células que componen el tumor, con el fin de
lograr la reducción de la enfermedad. A los fármacos empleados en este tipo de
tratamiento se les denomina fármacos antineoplásicos o quimioterápicos.
Estos fármacos llegan prácticamente a todos los
tejidos del organismo, y ahí es dónde ejercen su acción, tanto sobre las células
malignas como sobre las sanas. Debido a la acción de los medicamentos sobre
estas últimas, pueden aparecer una serie de síntomas, más o menos intensos y
generalmente transitorios, denominados efectos
secundarios.
Los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia son los siguientes: Alteraciones en el funcionamiento del aparato digestivo, alteraciones hematológicas y de la médula ósea, alteraciones en el cabello, piel y uñas, además de otras alteraciones como las neurológicas, alteraciones cardiológicas, alteraciones de la vejiga urinaria, alteraciones renales, alteraciones de la sexualidad y la fertilidad. Leer más Fuente