La celiaquia es una enfermedad autoinmune provocada por la intolerancia al gluten que requiere de predisposición genética para llegar a desarrollarse. Cuando el organismo de un celiaco recibe gluten el daño se produce en el intestino delgado, en las vellosidades del intestino delgado.
Para llegar a un diagnóstico es necesario conocer “la regla de los cinco dedos”, con tener cuatro, podemos diagnosticar. Es decir, hay que estudiar cinco factores compatibles, a saber: Clínica sugestiva de celiaquía, con o sin otras manifestaciones extra-digestivas; Serología, que puede ser positiva o negativa; Genética, que puede ser completa (homozigota) o incompleta (heterozigota); Resultado de las biopsias duodenales, que suelen mostrar un estadio de Marsh 1, como lesión más habitual; Respuesta a la dieta sin gluten, seguida estrictamente durante un tiempo mínimo de 6 meses. Durante y a la finalización de los seis meses de dieta sin gluten estricta suele producirse una clara mejoría clínica, aunque la inflamación intestinal es más lenta y tarda más en desaparecer por completo, pudiendo pasar hasta dos años en recuperarse de las lesiones.
En la celiaquía no hay grados. Una persona es celiaca o no es celiaca, pero nadie es más celiaco que el de al lado.
Cuando se habla de grados, se habla de grados de lesión del intestino. El daño que nuestro sistema inmunológico provoca a los celiacos es la atrofia de las vellosidades intestinales. Y en función de ese daño hablamos de grados de lesión del intestino.
Clasificación de Marsh

