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sábado, 16 de mayo de 2020

Cáncer. Biografía de una supervivencia. Albert J. Jovell


cáncer

Cáncer. Biografía de una supervivencia. 
Un libro que ningún médico ni ningún enfermo de cáncer debería dejar de leer.
Se trata de un libro que cayó en mis manos hace ya unos años por pura casualidad, navegando por la red y que fue leído en dos tardes al verme retratado en él. Agradezco al autor el que meya aportado su subjetiva visión de la enfermedad y de lo que se siente en lo mas profundo de nosotros. Narrado desde lo que él llamó la cuarta persona del singular uno se siente aliviado y acompañado.
Muchas gracias Albert, allá donde estes.

sábado, 16 de noviembre de 2019

El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer. Siddhartha Mukherjee

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"La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía más onerosa. todos, al nacer, somos ciudadanos de dos reinos, el de los sanos y el de los enfermos. Y aunque todos prefiramos solo el buen pasaporte, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado, al menos por un tiempo, a identificarse como ciudadano de aquel otro lugar"
Susan Sontag.
En 2010, siete millones de personas murieron de cáncer en todo el mundo. Con esta fría estadística Siddhartha Mukherjee , médico e investigador oncológico, arranca su amplia y absorbente "biografía"  de una de las enfermedades más extendidas de nuestro tiempo. El emperador de todos los males es una obra completa del cáncer desde sus orígenes hasta los modernos tratamientos que han surgido gracias a un siglo de investigación, ensayos y pequeños avances trascendentales en muchos lugares distintos. Este libro (Premio Pulitzer de Ensayo 2011) es un repaso a la ciencia del cáncer y a la historia de los tratamientos que le han hecho frente, pero también es una reflexión sobre la enfermedad, la ética médica y las complejas y entrelazadas vidas de los oncólogos y sus pacientes. La empatía que muestra el autor hacia estos enfermos y sus familias, así como hacia los médicos que muy a menudo tan pocas esperanzas les pueden ofrecer, hacen de este libro una historia llena de humanidad  de una enfermedad compleja y difícilmente asumible.
"El doctor Mukherjee utiliza de forma cronológica el cáncer de mama como ejemplo de la evolución que ha tenido la investigación del cáncer. Esta visión permite ver la controversia generada en torno a la adecuación de la mamografía como técnica de diagnóstico precoz en mujeres sanas, done hoy por hy aún existe una gran controversia en torno a la relación riesgo-beneficio en el grupo de edad de mujeres entre 40 y 49 años. Esta controversia viene generada por la dificultad de realizar estudios poblacionales a gran escala, los problemas de diseño atribuibles a esos estudios y el diferente comportamiento del tumor en función de la edad y las características hormonales de la mujer". Albert Jovell.
"La guerra contra el cáncer estará mejor ganada si redefinieramos el concepto de victoria". Siddartha Mukherjee
Una aproximación al autor


martes, 12 de junio de 2018

Humanitarismo y tecnología sanitaria

Desde el momento en que decidí escribir sobre el asunto del titulo tuve mis dudas: ¿Humanismo o Humanitarismo? Finalmente me incline por este último término, a costa de ir en contra de la mayoría. Su significado se aproxima más a lo que los médicos queremos trasladar a la sociedad. Lo humanitario es aquello que mira o se refiere al bien del género humano, a todo aquello que alivia las calamidades que afectan a las personas que las padecen, mientras que el humanismo se refiere más bien al cultivo o conocimiento de las letras humanas o bien a una doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos.
No obstante, el médico debe cultivar el humanismo, quién carezca de cultura humanística, según el eminente humanista y  cardiólogo mexicano Ignacio Chavez, podrá ser un gran técnico, podrá ser un sabio en su ciencia; pero en lo demás no pasará de un barbero, ayuno de lo que da la comprensión humana y de lo que fija los valores del mundo moral.
Pero entremos en la controversia tecnología sanitaría versus humanitarismo. De forma simplificada la tecnología podemos definirla como el estudio sistemático de técnicas para hacer cosas. La tecnología sanitaria  (o tecnología de la salud) es una amplia gama de productos para el cuidado de la salud y que, en una forma u otra , se utiliza para diagnosticar, vigilar o tratar cada enfermedad o condición que afecta a los seres humanos. Hoy en día es necesario un conocimiento lo más completo posible del cuerpo humano y de su funcionamiento (no se entendería una medicina moderna sin esta realidad). El funcionamiento equilibrado, armónico, de la admirable máquina que es el cuerpo humano constituye el principal objetivo del médico, conservar la salud. Pero el médico no sería tal si sólo se ocupara de lo anterior.
No vamos a entrar en una crítica antitecnológica ni en una defensa a ultranza del humanitarismo, sólo se pretende hacer un llamamiento a los profesionales sanitarios para que no olviden los valores propios de este último. La complejidad de la práctica médica actual, incluyendo el desarrollo de especialidades que alejan al médico del contacto directo con los pacientes ha devenido en  diluir la relación médico-paciente.
Proyectos de gran calado, propiciados por magníficos profesionales, como HUCI, HONCOR, HUGES, van calando entre los  profesionales sanitarios contribuyendo a una atención más humana, más cercana al paciente.
El médico debe distinguir entre la enfermedad y el padecimiento. La enfermedad es la causa de su padecimiento, pero lo que le lleva a la consulta es éste último. Y es aquí donde debemos centrar nuestra atención. Cuidar y acompañar precisa de conocer a la persona y su contexto, de "comprender" todo aquello que influye y determina su enfermedad.
Dice Tzvetan Todorov que "el conocimiento de lo ajeno sirve para el enriquecimiento propio. La falta de curiosidad por los otros es un signo de debilidad, no de fuerza", y eso es algo que el médico no debe dejar de lado, el que intenta curar y aliviar  debe sentirse cercano, lo más próximo al paciente. Y para ello debe haber algo tan básico en la comunicación como es la escucha, dejar que el paciente pueda expresar sus dudas, preocupaciones, miedos y ansiedades y se sienta escuchado.
La tecnología y el humanitarismo pueden y deben convivir y tendrán que ir de la mano en una sociedad en continuo cambio donde la única constante es el compromiso afectivo.
"Puedo entender que los sanitarios no me curen, pero no entendería que no me cuidasen" Albert Jovell
¿Humanizar la medicina? Una gran mentira
Albert Jovell, el médico que dio voz a los pacientes