En 2016 la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap) calculaba que para dar “una buena asistencia” y que los profesionales de pediatría no tuvieran que atender más de 1.000 tarjetas sanitarias hacían falta “al menos 275 pediatras más en España”.
La falta de pediatras pone en peligro la falta de calidad asistencial en España y la administración trata de solucionar este problema cubriendo estas plazas con médicos de cabecera.
Son muchas las voces que se alzan denunciando tal circunstancia y las administraciones hacen oídos sordos.
En muchas zonas de España, como en Ibiza y Formentera, más de la mitad de los pediatras están cubiertas por médicos especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria.
Hoy mismo se ha hecho público que los pediatras de Cantabria han remitido una carta a la consejera de Sanidad y al gerente del Servicio cántabro de salud y al de atención primaria "alarmados" por una situación que ya consideran "insostenible.
La escasez de pediatras no es puntual, es un problema generalizado.
En Andalucía el propio Sistema Público de Salud (SAS) pide que no se alarme a la población advirtiendo que se mantiene la oferta de plazas para pediatras y la búsqueda activa de especialistas en todos los foros posibles.
En Cataluña el 40 % de las plazas de pediatría de los CAP catalanes están ocupadas por médicos de familia o generales.
En Aragón van más lejos. Médicos, enfermeras, pediatras, farmacéuticos, pacientes y estudiantes de Medicina vuelven a alzar la voz para denunciar el "deterioro" de la Atención Primaria y la necesidad de invertir y mejorar la calidad de asistencia en los centros de salud. Piden de nuevo reducir la burocracia, incrementar el tiempo de consulta por paciente y aumentar su relación con los especialistas y su capacidad para pedir pruebas diagnósticas. Pero, además, alertan de los problemas que se pueden generar a corto plazo por la falta de relevo generacional para cubrir las decenas de jubilaciones previstas en los próximos años.
Lo anterior hace que el problema sea de interés nacional y compete al propio Gobierno de España ofertar las suficientes plazas en el sistema Mir para garantizar una asistencia pediátrica de calidad en los próximos años.
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lunes, 24 de julio de 2017
viernes, 17 de julio de 2015
Síndrome del Emperador
«¿Tú osas, pretoriano, decirme a mí que no tengo potestad para quemar vivos a los cristianos en el circo?
¿Tú quién eres?». El emperador no admitía que le desafiaran.Los casos de síndrome del emperador, un fenómeno de maltrato de hijos a padres, se han multiplicado por seis desde el año 2000, con cerca de 6.500 denuncias recibidas por la Fiscalía General del Estado en 2010, según informó, en su día, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), que trató este tema en su VII Reunión Anual.
Quienes lo describen hablan de pequeños tiranos en cuerpos de niños, que chantajean, insultan, imponen sus deseos e incluso pegan a unos padres que observan atónitos cómo su hijo se les escapa de las manos.
Los pediatras han señalado que, generalmente, estos trastornos aparecen por causas genéticas, familiares y ambientales. El abandono de las funciones familiares, la sobreprotección, la ausencia de autoridad y la falta de afectividad por parte de los padres, son, en este sentido, algunos de los factores que han desencadenado este aumento de casos de síndrome del emperador entre los niños y adolescentes.
Según Vicente Garrido, psicólogo criminalista y autor del libro "los hijos tiranos: El síndrome del emperador"
"El elemento esencial del síndrome del emperador es la ausencia de conciencia. Son niños que genéticamente tienen mayor dificultad para percibir las emociones morales, para sentir empatía, compasión o responsabilidad, y como consecuencia tienen problemas para sentir culpa".
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